La Contraloría de Cundinamarca encendió las alarmas tras culminar una Actuación Especial de Fiscalización (AEF) que evaluó la gestión del riesgo de desastres en 45 municipios del departamento, entre ellos Nemocón, Pacho, Nimaima de alta vulnerabilidad ante deslizamientos, sismos e inundaciones. El estudio, realizado durante 2025, buscó verificar el cumplimiento de la Ley 1523 de 2012, que define la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, y garantizar que los municipios cuenten con instrumentos actualizados, operativos y debidamente formalizados.
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Hallazgos preocupantes en la planificación municipal
Los resultados revelaron fallas significativas en la estructura y funcionalidad de los Planes Municipales de Gestión del Riesgo (PMGRD) y las Estrategias Municipales de Respuesta a Emergencias (EMRE).
En varios municipios no se encontraron los actos administrativos que aprueban estos planes, lo que compromete la capacidad de reacción institucional en situaciones críticas.
En total, la AEF identificó:
- 24 hallazgos administrativos
- 10 hallazgos disciplinarios
- 2 hallazgos sancionatorios por incumplimiento de planes de mejoramiento
Estas deficiencias exponen a las comunidades a mayores riesgos y evidencian la falta de implementación efectiva de políticas de prevención.
Un informe reciente reveló que varios municipios no cuentan con planes de emergencia actualizados ni aprobados
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Objetivo de la AEF: fortalecer la cultura de la prevención
La Contraloría explicó que la actuación tuvo como propósito verificar la existencia, estructura, financiación y operatividad de los instrumentos de gestión del riesgo en cada municipio, con especial atención a la asignación y uso de los recursos públicos destinados a la prevención y atención de desastres.
La entidad destacó que el control fiscal es fundamental para:
- Garantizar el uso eficiente de recursos
- Reducir vulnerabilidades
- Fortalecer capacidades institucionales
- Proteger vidas, infraestructura y patrimonio
Municipios auditados
Primer ciclo: Albán, Anolaima, Arbeláez, Cabrera, Cachipay, Caparrapí, Carmen de Carupa, Chaguaní, Chipaque, Choachí, El Colegio, El Peñón, Fosca, Fúquene, Gachetá, Guachetá, Jerusalén, La Calera, Machetá, Madrid, Nemocón y Nilo.
Segundo ciclo: Nimaima, Pacho, Puerto Salgar, Pulí, Quipile, San Juan de Rioseco, Suesca, Susa, Sutatausa, Tabio, Tibirita, Topaipí, Ubaque, Ubaté, Útica, Viotá, Yacopí, Zipacón, Bituima, Gama, Ricaurte, Silvania y Supatá.
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AEF: una herramienta clave de control fiscal
Las Actuaciones Especiales de Fiscalización se han consolidado como un mecanismo ágil para intervenir cuando se identifican riesgos en el manejo de los recursos públicos. Según la Contraloría, estos procesos permiten corregir fallas, prevenir desastres y fortalecer la transparencia en el territorio.
Con esta AEF, el organismo reafirma su compromiso de proteger a los cundinamarqueses y promover una cultura de la prevención en los municipios auditados.
















