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Los avances tecnológicos no se quedan solo en computadoras, smartphones o vehículos sin conductor, sino que también hay innovaciones impresionantes en campos tan importantes como la aeronáutica y que pronto podrían cambiar nuestras vidas


Tanto Estados Unidos como China trabajan a toda marcha para ser los primeros en tener aviones hipersónicos, capaces de alcanzar velocidades increíbles de más de 6 mil kilómetros por hora y que revolucionarían la aeronáutica civil y militar.

Aviones hipersónicos; cada vez más cerca

Son las dos potencias militares más importantes del mundo y, como tales necesitan asegurarse de tener lo último en tecnología. China y Estados Unidos, cada uno por separado, trabajan en lo que será un gran salto en el campo en la aeronáutica.

Científicos de ambos países están de cabeza en la creación de aviones hipersónicos los que no solo son capaces de alcanzar impresionantes velocidades, sino que también consumen menos combustible y ofrecen servicios extra más allá del transporte de carga y pasajeros.

DARPA, la agencia del ejército norteamericano dedicada al desarrollo de proyectos científico-tecnológicos se asoció con Boeing para desarrollar aviones supersónicos militares, de pasajeros y también capaces de salir de la atmósfera terrestre.

En China dos agencias compiten en la carrera por poner al país asiático a la cabeza en la carrera por aeronaves hipersónicas y, a diferencia de los norteamericanos, se buscan naves más bien militares y con capacidad de disparar misiles desde grandes distancias.

El Power Machinery Research Institute de Pekín ya mostró un avance de su tecnología hipersónica, la cual aprovecha el poder de motores y turbinas alimentadas por cohetes especiales dando paso a aviones que podrían dar la vuelta al mundo en solo 3 horas alcanzando alturas de 30 kilómetros.

Boeing junto a DARPA están detrás del Phantom Express XS-1, una nave hipersónica pensada para realizar misiones fuera de la atmósfera terrestre, siendo capaz de llevar satélites e incluso pasajeros al espacio.

Las Phantom Express XS-1 podrían llevar cargas de hasta 1360 kilos, las cuales se desprenderían una vez que la nave salga de la atmósfera terrestre, pudiendo volver rápidamente a su base para realizar nuevos viajes.

Desde Boeing creen que la tecnología en la que trabajan actualmente también puede adaptarse a aviones de pasajeros, pudiendo unir los dos puntos más lejanos del mundo en dos horas, una tremenda diferencia que terminaría con esos largos y tediosos viajes en las aeronaves actuales.

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