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Las redes sociales dejan de ser ventanas para la comunicación para convertirse en medios esclavizantes y hasta la causa de problemas más profundos


La salida

Desde hace algún tiempo se realizaron una serie de estudios cuyo objetivo es analizar la conducta humana en relación a las redes sociales. Esto se debe a que estas plataformas han cambiado drásticamente lo que se percibe de las relaciones, interacciones y hasta la propia persona.

Los resultados demuestran una conclusión en común: no todo lo que vemos es color de rosa. Hay algo más allá.

Recientemente en la Universidad de Pittsburg se realizó un estudio que contó con la participación de dos mil personas y estudiaba cómo estas se llevaban con la diversidad de plataformas sociales en el día a día. Para sorpresa (o no), la mayoría presentó síntomas de ansiedad y depresión. Esto, además, está directamente relacionado con la cantidad de perfiles que tengamos; es decir, mientras más redes sociales poseamos, mayor es el riesgo de padecer estas enfermedades.

Vale destacar que las redes más nombradas entre los sujetos fueron Facebook, Twitter, Instagram, Google Plus, YouTube, Tumblr, Pinterest y Linkedin. Cada una de ellas, de alguna manera, parece empujarnos hacia la dirección de mantener una imagen de personas inteligentes, preparadas, felices y divertidas.

Además de lo analizado y lo curioso de los resultados es que el líder investigador de este estudio, Brian A. Primack, ha puntualizado que todo esto también puede deberse a que las personas buscan una salida o alivio a esas emociones con las que tienen dificultad en lidiar.

¿La causa?

Es innegable que vivimos en un mundo en donde prácticamente todo lo que nos rodea está mediatizado. Sentimos la “obligación” de contar nuestros viajes, aventuras, parejas y demás temas de índole privada, hacia un público anónimo que nos juzga constantemente.

Sin embargo, el ser tan partícipes en las redes sociales puede ser un llamado de alerta ante una situación más compleja, aquella que refleja la incapacidad de tener interacciones normales o hasta la imposibilidad de distinguir lo qué es real de lo que no. Nuevamente, esto significa que arañamos un poco la superficie de algo que, a primera vista, no es tan evidente.

Otros elementos

Este tema de por sí cuenta con una serie de aristas para analizar. Otro aspecto tiene que ver con el contenido de aquello que publicamos. Por ejemplo, el boom de las selfis que parece no dar marcha atrás y que cada vez gana más adeptos.

En este caso, más estudios relacionan que, a mayor cantidad de autofotos, las personas poseen mayores tendencias narcisistas o problemas serios de autoestima. Cualquier sea el caso, se refiere a la búsqueda de aprobación de los otros.

¿Qué otra consecuencia pueden producir estas situaciones? Se estima que este tipo de usuarios son más propensos a tener un sistema de valores y de comportamientos basados en la superficialidad, ¿entonces esto puede nutrir la proliferación de mentes vacías?

Pero veamos el vaso medio lleno: no todos los usuarios de redes sociales ven estas herramientas como algo negativo sino como un potenciador de dinámicas nuevas y productivas.

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