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Juguetes con micrófonos siempre activos envían el audio grabado, no a sus fabricantes, sino a terceros. Un ejemplo son los juguetes fabricados por Genesis Toys, y la empresa que analiza las palabras de los niños que los usan


Conectados a Internet

Los juguetes modernos tienen los mismos problemas que las aplicaciones en su teléfono: están diseñados para enviar la información que recolectan a un servidor remoto, sin notificar a sus compradores.

Es el caso de la muñeca My Friend Cayla y del robot i-Que Intelligent Robot, juguetes que se han convertido en el centro de la controversia por grabar y enviar archivos de voz a servidores remotos, no siempre de la empresa que los fabricó.

Organizaciones como Campaign for a Commercial-Free Childhood han criticado la estrategia de la empresa Genesis Toys, y su colaboración con la empresa Nuance Communications, que recibe los audios capturados por sus juguetes para analizarlos.

Para enviar los archivos, los juguetes se conectan por Bluetooth a una aplicación instalada en teléfonos inteligentes, por ejemplo de los padres, desde donde tienen acceso a Internet.

Los juguetes usan la información para responder a las preguntas que los niños puedan hacerles, pero la aplicación instalada en el teléfono inteligente de los padres pide información sobre localización, y hace otras preguntas personales, para poder interactuar de forma más natural con los niños.

Nuance trabaja con gobierno norteamericano

Para mejorar el funcionamiento de los juguetes y para proveer “otros servicios y productos”, es que los juguetes de Genesis Toys transmiten los audios a Nuance Communications en Estados Unidos.

Nuance desarrolla el famoso software de dictado digital, también conocido como softare de conversión de como o texto-a-voz, Dragon Naturally Speaking, y es contratista del gobierno de Estados Unidos que vende soluciones de reconocimiento de voz a la rama militar del país.

Preocupante es el hecho de que la política de privacidad de Nuance que cubre los datos obtenidos de los juguetes de Genesis Toys es la política de privacidad general de la empresa, que la habilita para utilizar los datos obtenidos para “desarrollar, poner a punto o mejorar” sus demás productos y servicios.

Una ley de Estados Unidos aprobada en 1998 regula el trato que las empresas deben dar a la información recolectada sobre menores de 18 años. Entre sus requerimientos está que las empresas recolectoras notifiquen a los padres sobre sus políticas de privacidad y, lo más importante, que les den acceso a los datos recolectados de sus hijos y la posibilidad de eliminarlos si así lo desean.

Preocupación creciente

Campaign for a Commercial-Free Childhood y otras organizaciones han interpuesto una demanda contra Genesis Toys y han pedido a la FTC, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, que intervenga para asegurarse de que los derechos de los niños en la era digital no sean violados por estos nuevos juguetes que, básicamente, tienen la capacidad de escuchar todo lo que dicen, todo el tiempo.

La necesidad debería traducirse a todos los países del mundo, en una época en la que el Internet de las Cosas, IOT por su sigla en inglés, hará que todos los dispositivos en casa, desde juguetes hasta electrodomésticos, tengan habilidades similares y, por lo tanto, el potencial para espiar a sus dueños.

La publicación The Comsumerist intentó contactar a Genesis Toys y a Nuance Communications, sin éxito.

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