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Después de un año de pelear en tribunales europeos, la italiana Tiziana Cantone decidió suicidarse. La mujer de 31 años se había vuelto ‘famosa’ cuando su exnovio y algunos de sus conocidos subieron a internet un video sexualmente explícito sin su consentimiento


En ese momento, Cantone, que vivía en Nápoles, decidió escapar de la humillación: renunció a su trabajo, se mudó a Toscana y cambió su nombre. Sin embargo, la pesadilla nunca terminó. Según el diario The Telegraph, la frase “¿Estás filmando? ¡Bravo!” -que ella dice a su amante en el video- se convirtió en broma y comenzó a aparecer en camisetas, protectores de celulares y memes.      

Tiziana entonces comenzó un proceso legal para que se respetara su ‘derecho al olvido’.

Internet casi nunca olvida. Los motores de búsqueda suelen ser muy eficientes para encontrar contenidos en línea y luego almacenar una copia todos esos datos para que las personas los encuentren incluso si están fuera de línea. Esto es bueno cuando alguien quiere encontrar información que apareció hace muchos años, pero malo si una persona no quiere que otros se enteren de algo que hizo o que no tiene relevancia para su vida actual.

Por ejemplo, imagine que hace varios años usted tuvo un problema judicial que ya fue resuelto (una demanda de alimentos o se atrasó en pagar las cuotas de su vehículo), pero ahora es lo primero que aparece en internet cuando alguien busca su nombre. Una situación que pone en riesgo su buena reputación y su futuro, en un momento en que las empresas confían ciegamente en aquellas referencias que encuentran en la red para dar empleos o entregar préstamos. 

En el caso de Tiziana Cantone, por ejemplo, aparecía su video sexual cada vez que alguien la buscaba. 
 
En Colombia, ya existen casos en que personas han apelado al ‘derecho al olvido’ para conseguir que medios de comunicación locales eliminen de sus bases de datos noticias muy viejas que los involucren con delitos. En 2015, la Corte Constitucional ordenó al diario El Tiempo modificar una noticia publicada en 2000 en la cual se relacionaba a una persona con el delito de trata de blancas. La mujer, solo identificada como Gloria, interpuso una tutela porque consideraba que esa información dañaba su buen nombre y le dificultaba cosas como conseguir empleo. 

Ahora bien, lograr que un motor de búsqueda elimine las referencias suele ser más complejo ante la falta de regulación local para esos casos. Para no ir muy lejos, Google solo elimina información de personas que vivan en Europa -donde ya existe legislación sobre el tema- y después de una minuciosa investigación sobre las razones que se alegan para pedirlo. 

En el caso de Tiziana Cantone, consiguió que los motores de búsqueda y las redes sociales respetaran su derecho a que la gente la olvidara. Sin embargo, por decir su ahora famosa frase, la justicia italiana consideró que ella autorizó la grabación del video y la obligó a pagar todos los costos legales por su reclamación, que sobrepasaron los 20.000 euros. Esa tarde decidió suicidarse. 

Conseguir el ‘derecho al olvido’ no parece algo sencillo ni rápido. Sin embargo, basado en nuestras leyes es posible conseguirlo, al menos entre los generadores de la información. 

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