En 2023 se produjeron en Colombia 6,5 millones de toneladas de productos agrícolas, entre ellos el arroz, con 1,7 millones toneladas en el Casanare y 1,4 millones de toneladas en el Meta, lo que demuestra que los Llanos Orientales es la zona de mayor producción arrocera del país, según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), sobre la más reciente Evaluación Agropecuaria Municipal (EVA).
La producción arrocera en los Llanos Orientales, una de las más grandes del país, se enfrenta a un desafío común: el deterioro de las vías terciarias. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) ha encontrado una solución innovadora y sostenible: utilizar las cenizas de la cascarilla de arroz para mejorar la calidad de estas vías.
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Un problema con una solución inesperada
El mal estado de las vías terciarias en la región ha sido un obstáculo para el transporte eficiente de productos agropecuarios, lo que ha generado un aumento en los costos y dificultado el desarrollo económico de la zona. Ante esta problemática, los investigadores de la UNAL se propusieron encontrar una solución que fuera no solo efectiva sino también sostenible.
La ciencia al servicio de las vías
La ceniza de la cascarilla de arroz, un subproducto de la industria arrocera, resultó ser el ingrediente clave para mejorar las propiedades del suelo utilizado en la construcción de vías. Al incorporar estas cenizas en la mezcla, se logra aumentar la resistencia y durabilidad del material, lo que se traduce en vías de mayor calidad y durabilidad.
"La ceniza de la cascarilla de arroz mejora significativamente las propiedades mecánicas del suelo, haciéndolo más resistente a la humedad y al tráfico", explica el profesor Ary Alain Hoyos, ingeniero civil, doctor en Ingeniería - Ciencia y Tecnología de Materiales y líder de la investigación. "Además, este proceso contribuye a la economía circular, ya que se le da un nuevo uso a un residuo industrial".
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Beneficios para la región y el medio ambiente
Esta iniciativa no solo beneficia a los productores agropecuarios de la región, al facilitar el transporte de sus productos, sino que también contribuye a la protección del medio ambiente. Al reutilizar las cenizas de la cascarilla de arroz, se reduce la cantidad de residuos que van a parar a los rellenos sanitarios y se disminuye la necesidad de extraer nuevos materiales para la construcción de vías.
















