Hace 13 años, en noviembre de 2010, un equipo internacional de científicos realizó un ensayo clínico en varios países, incluyendo Perú, Ecuador, Sudáfrica, Brasil, Tailandia y Estados Unidos, que marcó un avance significativo en la lucha contra el VIH/sida. Este estudio, conocido como iPrEX, demostró por primera vez que las personas que tomaban diariamente una píldora que contenía dos medicamentos no contraían el VIH. Este avance fue recibido con esperanza y se consideró un hito en la prevención del VIH.
Desde entonces, estudios de validación como Partners PrEP, PROUD e IPERGAY han confirmado que el uso diario de los medicamentos antirretrovirales tenofovir y emtricitabina reduce significativamente el riesgo de transmisión del VIH, en un rango que va desde un 92% hasta un 99%.
La PrEP, o profilaxis previa a la exposición, se ha convertido en una herramienta importante en la prevención del VIH, especialmente para hombres homosexuales, bisexuales y personas trans. Su uso ha crecido año tras año en todo el mundo, aunque América Latina se ha quedado rezagada en comparación con otras regiones.
La implementación de la PrEP en Argentina ha sido lenta debido a la falta de conocimiento y la reticencia de algunos médicos a prescribirla. Sin embargo, se ha progresado en la última década, y en 2021 se comenzaron a distribuir las píldoras de PrEP en el país. La Ley Nacional de Respuesta Integral al VIH, aprobada en 2022, garantiza el acceso a este tratamiento a todas las personas que lo soliciten.
A nivel global, la PrEP se ha consolidado como una herramienta clave en la lucha contra el VIH, con la meta de poner fin a la pandemia para 2030. Además, se están investigando formas de administrar la PrEP de manera inyectable, lo que podría ser una opción más conveniente para algunas personas.
A pesar de los desafíos, la PrEP está cambiando la percepción y las prácticas relacionadas con la prevención del VIH, ofreciendo una nueva esperanza y una mayor calidad de vida a las personas en riesgo.
















