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En febrero de 1980, un hombre entró en la aldea de L'Estere en el centro de Haití, se acercó a una campesina llamada Angelina Narcisse y le dijo que era su hermano Clairvius


La última vez que vio a este hermano estaba en un ataúd, a punto de ser enterrado, hacía 18 años.

Clairvius se presentó usando un apodo de la infancia que solo los hermanos conocían y recordó cosas que nadie fuera de la familia podía saber. Así, después de escuchar su historia, los familiares se acostumbraron a la idea de que un ser querido había regresado al mundo de los vivos.

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El caso de Narcisse fue solo uno de varios informes en Haití, en el último siglo, de personas que se creía muertas y enterradas y que luego habían reaparecido, en algunos casos alteradas, aparentemente sin voluntad propia, como lo que en la cultura popular se conoce como "zombis".

El caso desencadenó una amplia investigación a principios de la década de 1980 en la que participaron antropólogos, biólogos y científicos de diversas áreas de la medicina en Estados Unidos.

El foco de interés fue una poción misteriosa utilizada por hechiceros vudú en Haití para poner a las personas en un estado similar a la muerte y luego revivirlas.

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Los científicos creían que un análisis de esta poción podría aportar nuevas pistas sobre el sistema nervioso, la posibilidad de hibernación humana y tratamientos para enfermedades como esclerosis múltiple.

La diferencia entre el caso de Narcisse y otros informes de zombis en Haití es que su muerte había sido ampliamente documentada.

Qué dice la ciencia

La historia de Narcisse, publicada en la prensa local, llamó la atención de Lamarque Doyon, director del Centro Mars-Kline de Psicología y Neurología, en Puerto Príncipe.

Doyon entrevistó a Narcisse y su familia y se convenció de que él era quien decía ser.

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Doyon se lo comentó a un colega en Nueva York, el prominente y galardonado científico Nathan Kline, quien se dice que es "el padre de la psicofarmacología" por sus descubrimientos pioneros en el tratamiento de enfermedades mentales como la esquizofrenia y la depresión.

Convencido del potencial de la poción utilizada en Narcisse, Kline convenció a otros investigadores en Estados Unidos y recaudó fondos para financiar una investigación en Haití.

El hombre elegido para esta investigación fue un joven antropólogo y etnobotánico canadiense del Museo Botánico de Harvard, Wade Davis.

En 1982 pasó varios meses en Haití entrevistando a hechiceros vudú, recolectando muestras de la poción y sus ingredientes y luego analizando el material en la Universidad de Harvard. "Cuando traje la mezcla, el primer paso fue tratar de identificar los diversos ingredientes, entre componentes vegetales y animales", le dijo a Newsnight.

"Analizamos las plantas en el Museo Botánico, los animales en el Museo de Zoología Comparada. Y el componente que más llamó la atención fue un pez de la familia de los tetraodóntidos", prosiguió.

"Consulté a tres expertos para averiguar si este pez tenía alguna característica peculiar y los tres se echaron a reír porque este pescado tiene una neurotoxina extremadamente potente en la piel, los ovarios, los intestinos y varios órganos internos llamada tetrodotoxina, un anestésico 160.000 veces más potente que la cocaína", relató Davis.

Este pez tiene más de 200 especies, incluido el pez globo, llamado así porque hincha el cuerpo cuando se siente amenazado. Ese era uno de los únicos ingredientes comunes en las diversas pociones que Davis había recolectado en Haití.

El pez es muy conocido en Japón desde hace varios siglos, donde se le llama fugu, un manjar caro pero muy apreciado y con un potencial muy letal.

"Debido a que los japoneses han comido pescado durante tantos años y debido a que varios soldados fueron envenenados en la Segunda Guerra Mundial, existe una extensa literatura biomédica en el país sobre el tema", explicó Davies.

"Entonces pude enumerar todos los síntomas típicos de la intoxicación por tetrodotoxina. Y me impresionó la cantidad de síntomas distintos, más de 20, que coincidían con los síntomas reportados no solo por Narcisse, sino también por los médicos que se ocuparon de él y otras víctimas de la poción ".

"Más adelante encontramos en esta literatura japonesa descripciones de casos que eran iguales a los de la 'zombificación' en Haití. De individuos declarados muertos despertándose en la morgue siete días después. O de muertos despertando en vagones, camino a la cremación", añadió Davis.

"Todos ellos fueron víctimas de envenenamiento por fugu... E incluso había casos recientes. El verano pasado, hubo un caso de un hombre que se despertó en el ataúd y estaba bien".

Para Wade Davies, el pescado no es el único componente que juega un papel importante en las historias de "zombificación" en Haití.

Otra sería una planta de la familia de las daturas, utilizada tradicionalmente por varios pueblos indígenas de Centroamérica. La famosa "hierba del diablo", del libro del mismo nombre de Carlos Castañeda, es una datura.

Tiene propiedades alucinógenas y la intoxicación con la planta puede provocar de todo, desde delirios y alucinaciones hasta desorientación, comportamiento sumiso y apático.

Fuente: BBC

mcp

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