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El planeta se descubrió utilizando el método de "tránsito", utilizado para buscar exoplanetas, y que detecta cuerpos planetarios cuando pasan por delante de su estrella y bloquean el paso de parte de su luz


Investigadores han descubierto restos de un antiguo planeta girando alrededor de una enana blanca, vestigios de un sistema planetario que ayudarán a los astrofísicos a empezar a desvelar cómo será el ocaso del Sistema Solar cuando el Sol se apague dentro de 6.000 millones de años.

Actualmente, se han identificado unas 3.000 estrellas que albergan uno o más planetas, la mayoría de ellas con un ciclo vital similar a nuestro Sol.

Se cree que cuando estas estrellas se quedan sin combustible -miles de millones de años después de su nacimiento-, pasan por la fase de gigante roja y se convierten en enanas blancas que siguen albergando a sus antiguos planetas hasta que los más cercanos a la estrella son pulverizados por su inmensa fuerza gravitatoria.

Las estrellas 

Tienen una gravedad 100.000 veces mayor que la de la Tierra, y eso destruye cualquier cuerpo de origen planetario que pase cerca de ella. Algunas enanas blancas muestran señales de escombros a su alrededor -que bien podrían ser los restos de estos planetas destruidos

Sin embargo. el cuerpo de origen planetario que orbita alrededor de una enana blanca mucho más cerca de ella de lo que hasta ahora se pensaba que era posible, indica que tiene que estar compuesto por elementos metálicos que le den fuerza para contrarrestar la gravedad del astro, principalmente hierro y níquel presentes en los núcleos planetarios.

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Los hallazgos

Durante el estudio determinaron que el disco está formado por cuerpos rocosos compuestos de hierro, magnesio, silicio y oxígeno, cuatro elementos clave para la construcción de la mayoría de planetas, incluida la Tierra. Observaron un anillo de gas que emanaba de un cuerpo sólido, similar al que fluye de la cola de un cometa.

Ese asteroide podría ser el resto de un antiguo sistema planetario, y eso "puede detectarse midiendo variaciones muy sutiles del espectro de la luz que nos llega del disco de escombros", detalla un investigador.

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La investigación concluye que son los restos de un planeta que orbitaba en torno a una estrella similar al Sol y que hoy, después de quemar todo su combustible, es un cadáver que ha perdido sus capas exteriores dejando paso a un denso núcleo que se enfría lentamente.

La investigación permite empezar a vislumbrar cómo será el final del Sistema Solar: el Sol se expandirá hasta la órbita de la Tierra y arrasará con nuestro planeta, Mercurio y Venus. Marte y el resto de los planetas que están más alejados sobrevivirán y se desplazarán hacia afuera..

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