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Extraños objetos que parecen nubes de gas pero actúan como estrellas y nuevos agujeros negros en un pequeño espacio. Es el centro de la Vía Láctea que intriga cada vez más


Un sector de alta radiación, convulsionado, en donde reside el gran agujero negro Sagitario A, con una masa cuatro millones la del Sol.

Con pocas semanas de diferencia, dos investigaciones presentaron aspectos desconocidos del centro galáctico, una región donde existen unos 10 millones de estrellas y cuya vista desde la Tierra es difícil.

Entre esta y el centro hay unos 26.000 años luz y la observación directa se encuentra densas nubes de polvo y gas que no permiten descifrar lo que allí existe.

Por eso se recurre a telescopios que miran en otras longitudes de onda, como el infrarrojo o los rayos X, que penetran aquellos obstáculos.

La primera sorpresa llegó tras analizar 12 años de datos del observatorio Keck en Hawai: se detectaron varios objetos que los científicos denominan G, que parecen nubes de gas pero se comportan como estrellas.

Dos de ellos G1 y G2 se habían encontrado en 2004 y 2012. Ahora se agregan tres.

Se mueven muy rápido y se acercan mucho a Sagitario A. “Si fueran nubes de gas G1 y G2 no estarían intactos”, dijo Mark Morris, de la Universidad de California en Los Ángeles. La explicación es que serían estrellas ocultas por el polvo en la congestionada región central.

Pero no cualquier tipo de estrellas. No. Han sido agrandadas por las fuerzas que ejerce Sagitario A, que de todas maneras les extrae materia de sus atmósferas aunque tienen un núcleo con la masa suficiente para no destruirse.

¿Pero qué tipo de estrellas son entonces esos objetos G?

Cada uno debe ser el resultado de la fusión de dos estrellas. Cuando una orbita a la otra, chocan por la influencia gravitacional del agujero, explicaron los autores del estudio, presentado en la asamblea de la Sociedad Astronómica Americana.

Anna Ciurlo, también de Ucla, indicó que se acercan mucho al agujero negro. “Es fascinante verlos mover año a año. ¿Cómo llegaron allí y en qué terminarán?”.

Los astrónomos continuarán las observaciones, porque G3 debe acercarse a Sagitario en unos 20 años; G4 y G5 lo harán tiempo después: el universo no se gasta afanes.

¿Sucumbirán ante el gran agujero negro?

Crece la congestión

No quedan dudas de que el centro de la Vía Láctea es un lugar agitado, con fenómenos violentos, alta radiación y otras situaciones que todavía no se explican.

Allí se detectaron además, de acuerdo con un artículo en Nature, numerosos agujeros negros pequeños que la teoría permite pero que no se habían ‘visto’.

Con el observatorio espacial Chandra de rayos X, descubrieron una docena de agujeros pequeños alrededor de Sagitario A.

Chuck Hailey, astrofísico de la Universidad de Columbia, recordó que en toda la Vía Láctea se conocían cerca de 60 agujeros negros pequeños, pero debería haber al menos 10.000 en un radio de seis años luz desde Sagitario A.

Estos son los primeros que se detectan.

Por la alta concentración de polvo y gas en el centro, se deben formar muchas estrellas gigantes, que mueren rápido y quedan convertidas en agujeros.

Algunos pueden haber capturado estrellas, formando un sistema binario. Los análisis sugieren que debe haber de 300 a 500 agujeros negros binarios y más de 10.000 aislados.

Los 12 que se detectaron están en un radio a solo tres años luz de Sagitario A (en comparación la estrella más cercana a nosotros, Próxima Centauri, está a 4,2 años luz).

Esas otras miradas al centro de la galaxia permitirán conocer más lo que sucede allí y entender mejor el proceso de evolución galáctica.

Al fin y al cabo la galaxia que mejor se puede estudiar es la Vía Láctea, aunque no será fácil: los procesos e interacciones pueden tomar millones de años.

Fuente: ElColombiano.com

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