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La inmortalidad es sin dudas una de las promesas que más deseamos escuchar en los tiempos que corren, en donde prácticamente todos queremos vivir eternamente, manteniendo nuestras esperanzas en los avances medicinales tecnológicos


La idea de congelar los cuerpos de personas fallecidas no es tan nueva, aunque el reciente congelamiento de una persona en China ha resucitado varias polémicas al respecto, aunque existen en el mundo entero más de 300 cuerposconservados en el frío esperando a ser reanimados.

Mientras muchas familias han optado con congelar los cuerpos completos de familiares fallecidos, otras simplemente han congelado sus cabezas, con la esperanza de que en el futuro se pueda trasladar sus consciencias quizás a máquinas avanzadas superiores al cuerpo humano. La promesa es básicamente esa: conservar al cuerpo de la persona fallecida en las condiciones necesarias para revivirla en el futuro mediante los avances médicos o tecnológicos.

Las dudas al respecto no van acerca de los avances médicos, pues no caben dudas de que al ritmo en el que vamos pronto encontraremos soluciones para casi todas las enfermedades que nos aquejan ahora. La pregunta al respecto de esta técnica es acerca de si los cuerpos realmente estarán en condiciones en el futuro de volver a la vida, dado que los mecanismos, tanto los cerebrales como los del sistema nervioso periférico, son extremadamente complejos.

Mientras las empresas en cuestión se siguen expandiendo —existen incluso aquellas que ofrecen congelar mascotas fallecidas— muchos especialistas expresan sus dudas, entre quienes se encuentra Clive Coen —del King's College de Londres— señalando que en realidad el cerebro es una masa densa de tejidos imposibles de proteger mediante anticongelantes, mostrando a la idea de la criopreservación humana como a una idea absurda. 

Para Coen es imposible que un órgano como lo es el cerebro, que está tan protegido contra las cosas que entran sin permiso, pueda ser cubierto de una forma tan exacta como para que las neuronas o las otras partes que lo componen se mantengan en excelentes condiciones durante tanto tiempo sin romperse, dado que el proceso de congelamiento podría justamente dañar todas las membranas que son importantes en su funcionamiento.

Por el momento la preservación de los cuerpos para revivirlos en el futuro no parece ser posible, sobre todo porque las tecnologías que tenemos en la actualidad no nos estarían permitiendo conservar a los cerebros en un estado de sanidad que haga plausible una recuperación de membranas o células rotastantos años después. 

No obstante, los avances en este tipo de tecnologías nunca nos dejan de sorprender. No se puede saber a ciencia cierta, pero quizás en un tiempo la discusión sobre el tema no sea tanto una discusión técnica sino una discusión ética. 

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