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Solemos pensar que la muerte es el final de todo. Sin embargo, nuestro cuerpo continúa en acción aún después de que los médicos declaren el fatal desenlace


Crecen el cabello y las uñas

En realidad, esta es una creencia proveniente de un engaño del cuerpo. Aunque las uñas y el pelo parecen crecer durante los días posteriores a la muerte (de hecho, si se los mide se comprueba su mayor extensión) lo que en realidad sucede es que la piel se contrae. El cuerpo no produce más tejido, sino que la epidermis pierde humedad y se encoge, dejando al descubierto más pelo y haciendo que las uñas parezcan más largas.

Se mantiene cierta actividad cerebral

Cuando nuestro corazón se detiene, las células del cerebro comienzan a pelear entre sí por el poco oxígeno y nutrientes que quedan una vez que se interrumpe la circulación sanguínea. Esta lucha dura hasta provocar un daño cerebral irreparable. Sin embargo, con las drogas apropiadas administradas en el momento justo, la actividad del cerebro humano puede mantenerse intacta durante varios días sin depender de la actividad cardíaca.

Crecen las células de la piel

Mientras que la pérdida de circulación de la sangre puede matar al cerebro en cuestión de minutos, otras células no tienen tantos requerimientos; como las células de la piel. Acostumbrados a vivir en la periferia del cuerpo y nutrirse a través de la ósmosis, pueden permanecer vivas durante días. 

Se expulsa orina

Creemos que esta es una función voluntaria, ya que podemos controlarlo aunque tengamos ganas de ir al baño. Una parte de nuestro cerebro está siempre a cargo de esta función; la misma parte que se encarga de regular la respiración y el latido del corazón. Es la misma porción del cerebro que afecta el alcohol: si bebes demasiado podrías orinarte y probablemente ni siquiera te des cuenta.