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Lo que allá por 1912 fuera un opulento trasatlántico, el Titanic, en la actualidad no es más que un casco oxidado que reposa en el fondo del océano


Científicos creen que en un par de décadas o incluso antes -algunos hablan de 14 años-, no quedará nada del barco que se hundió en su malogrado viaje inaugural.

30 años más tarde el casco se está oxidando, gracias a una bacteria que se come el metal.

¿Qué sabemos de ella?

La historia comenzó en 1991, cuando unos científicos de la universidad canadiense de Dalhousie recogieron muestras de unas herrumbrosas formaciones que colgaban del barco.

Al analizarlas, vieron que estaban llenas de vida. Pero no fue hasta 2010 que otros científicos de la misma universidad, encabezados por Henrietta Mann, decidieron investigar de qué tipo.

Los científicos aislaron una especie de bacteria que resultó ser nueva para la ciencia. Además de sobrevivir en esas condiciones inhóspitas del fondo marino, la bacteria mostraba otra característica incluso más asombrosa. La Halomonastambién se puede encontrar en otro tipo de ambiente extremo: las marismas.

Allí, la salinidad del agua puede variar dramáticamente debido a la evaporación, un problema que en su evolución la Halomonas logró solucionar.