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Al donar el corazón de un ser querido que falleció, la familia tiene el consuelo no solo de haber salvado una vida sino que también de que parte de esa persona que aman sigue presente en otra persona


Científicos creen que existe la posibilidad que al trasplantar un órgano este no solo funcione en quien lo recibe sino que también le traspase recuerdos o características propias de su dueño original, esto recibe el nombre de memoria celular.

Desde hace décadas se está investigando acerca de la validez de la teoría del traspaso de memorias en quienes reciben trasplantes de órganos (especialmente corazón) y si bien hay estudios que lo avalan, no es un hecho científico 100 % reconocido.

La teoría de memoria celular se basa en que el corazón posee células nerviosas conectivas con el resto del sistema nervioso, al trasplantarse el corazón esas células que serían capaces de almacenar memorias las transportarían al receptor.

¿Qué tan común es el traspaso de recuerdos en pacientes que reciben trasplante de corazón?

Especialistas que estudian la teoría de la memoria celular creen que un 15 % de pacientes que reciben un trasplante cardíaco experimentan cambios en su personalidad, algo que también podría explicarse por lo traumático del evento y cómo este influye en sus vidas.

De ese 15 % un 6 % muestra cambios dramáticos en su forma de ser e incluso ganan habilidades que antes no tenían, un buen ejemplo es el de William Sheridan, quien recibió en 2006 un trasplante de corazón.

Uno de los hobbies de Sheridan es dibujar, pero no por eso era bueno, tras recibir su nuevo corazón sus habilidades artísticas mejoraron significativamente y se cree que la explicación estaba en que el donante del órgano que recibió era un talentoso artista gráfico.

Una investigación realizada por la Universidad de Honolulu, en Hawái analizó a diez personas receptoras de un trasplante de corazón buscando paralelos entre su vida postrasplante y la del donante.

Entre los cambios detectados y que correspondían a características de quién fue el dueño original de ese corazón estaban nuevos hobbies y habilidades, cambios en gustos musicales, gastronómicos, intereses profesionales y hasta comportamientos sexuales. Ninguno de los receptores tenía conocimientos sobre la vida de su donante, pero muchos soñaban con ellos.

La teoría de memoria celular sigue siendo un hecho científico que aún no logra ser comprobado del todo, pero con el aumento de resultados positivos en los trasplantes de corazón y que significan una mejor sobrevida de los receptores será posible realizar investigaciones más profundas sobre el tema y llegar a un consenso.

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