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Cuando pensamos en el cielo, los astros y el universo, nos vienen a la mente nombres mitológicos, relacionados con el Zodiaco o simplemente sin mucho sentido. Por eso podemos pensar ¿quién o por qué puso esas nomenclaturas? Y si nos vamos a la Vía Láctea, todo se vuelven más surrealista


¿Cómo es la Vía Láctea? 

Recordemos que la Vía Láctea es la galaxia en la que se localiza el Sistema Solar, vecindario al que pertenece la Tierra. Tiene forma de espiral, posee unos 200 mil millones de estrellas y tardaríamos unos 100 mil años en recorrerla de extremo a extremo viajando a la velocidad de la luz.

Si no te ha parecido suficientemente grande, podemos añadir que forma parte de una colección de galaxias llamada Grupo Local. Es la segunda más grande de todas, por detrás de Andrómeda. Así que imagina el tamaño de todas juntas.

Añadir que la Tierra se haya, según estimaciones de técnicos de la NASA, a unos 250 cuatrillones de kilómetros del agujero negro que forma el núcleo de la galaxia. Estamos en la zona que se considera habitable, a salvo de la enorme radiación de los extremos de los brazos y el centro, así que de momento, no tenemos de qué preocuparnos.

¿Por qué se llama así la Vía Láctea?

En cuanto al nombre, la Vía Láctea se llama así por su apariencia en el cielo. Si mira hacia arriba en una noche despejada, veráscomo un enorme brazo lechoso que surca de extremo a extremo su vista. Así pues, los romanos no se lo pensaron dos veces y la llamaron de este modo.

Vía Láctea, traducido del latín, significa literalmente «El Camino hacia la Leche». No obstante, tiene cierta explicación. Al parecer, la palabra griega Galaxia derivaba del vocablo Leche, aunque no sabemos los motivos.

Sea como fuere, la Vía Láctea era muy importante en la cultura clásica. Aristóteles creía que era el lugar donde las esferas celestiales tomaban contacto con las esferas terrenales.

Todavía pasarían unos años hasta identificar con exactitud qué era aquel enorme brazo. Galileo ya lo observó con sus telescopios a comienzos del silgo XVII. Su naturaleza real fue siendo más evidente para Herschel a finales del XVIII. Pero no fue hasta hace pocos años que se confirmó que era una más dentro de un inmenso universo con miles de millones de ellas.

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