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El próximo 31 de diciembre, el día durará un segundo más que el resto. Así lo informó el Instituto Nacional de Metrología de Colombia (INM), que atribuyó este fenómeno a que la Tierra está girando más despacio de lo normal


La decisión fue tomada gracias a la instrucción del Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (Iers), autoridad encargada de determinar la adición del segundo, que en Colombia será aplicada a través del reloj atómico de cesio del INM, que establece la hora oficial en el país, y que está ubicado en el Laboratorio de Tiempo y Frecuencia de la entidad.

El Iers, con sede en Alemania, revisa y analiza el impacto de todos los fenómenos naturales que se dan en la Tierra, y lo que va ocurriendo; de esta manera detectó que el planeta empezó a frenarse unos milisegundos al día y, por esa razón, anunció que todos los países deben incluir un segundo a sus horarios.
 
De acuerdo con ese organismo, desde el 30 de junio del 2015 el planeta ya ha acumulado un segundo de retardo, razón por la cual en el último día de este año se ajustará la indicación de la hora internacional (Tiempo Universal Coordinado, UTC) a las 23:59:59. En Colombia, esto ocurrirá a las 18:59:59, pues el horario huso horario del país está retrasado cinco horas con respecto a UTC.

Rafael José Gil Angarita, director del INM, aseguró que un segundo puede no ser muy representativo para la gente, pero sí para ciertas actividades cotidianas como las transacciones en línea, las telecomunicaciones o los movimientos en las bolsas de valores.

Gil explicó que, de todas formas, este ajuste se hace el 31 de diciembre porque en esta fecha el mercado bursátil no opera y lo que se busca es evitar cualquier posible impacto económico mundial.

“En términos generales, desconocer este segundo podría tener efectos negativos en empresas que abren convocatorias públicas, transacciones bancarias y en general todas las aplicaciones que requieren tiempos exactos de transferencias de datos, como las telecomunicaciones, la navegación, el comercio electrónico y la actividad industrial”, agregó.

Liz Hernández, ingeniera electrónica del Laboratorio de Tiempo y Frecu