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Muchas veces nos disponemos a disfrutar de ese momento placentero de la lectura y terminamos entregados a los sueños más profundos


Pero, ¿por qué sucede esto?

Probablemente sea debido a cómo, qué, cuándo y dónde estás leyendo. Y en casos más extremos, a la posibilidad de padecer alguna patología del sueño.

Cuestión de tiempo

El momento del día que una persona elige para leer es fundamental, según los especialistas consultados.

"Si una persona se pone a leer a la hora de la siesta, entre la 1 y las 3 de la tarde, lo más probable es que cabecee o tienda a dormirme", valora Mirta Ana Averbuch, médica neuróloga y jefa de la unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencia del Hospital Favaloro, en Argentina. "Y si lo hace después de las 11 de la noche, seguramente se quedará dormida".

La razón detrás de esto es un complejo mecanismo que atraviesa el ser humano en torno al sueño. "Hay dos momentos en el día donde la curva de vigilia, el estar despierto, desciende. Uno es la siesta y otro es a la noche, con el sueño largo", explica.

Pero hay una tercera razón por la que a una persona la puede invadir el sueño mientras lee y que según la especialista se trata de una "pandemia": la gente duerme menos de lo que necesita.

El promedio del sueño nocturno de la mayoría de la gente es de entre 5 a 6 horas. Y la principal consecuencia de dormir poco es la somnolencia o el "síndrome de sueño insuficiente", aclaró Alex Ferré, neurofisiólogo clínico, especialista en estudios del sueño del Hospital Quirón de Barcelona.

Dónde, cómo, qué y porque

Son varios los factores externos e internos que influyen en que una lectura sea satisfactoria y que no termine en los brazos de Morfeo (dios de los sueños en la mitología griega).

Fuente: BBC

 

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