La posibilidad de que un asteroide impacte contra la Tierra parece sacada de una película, pero para los científicos es un escenario que merece preparación. Aunque actualmente no existe un asteroide conocido que represente una amenaza inmediata para nuestro planeta, los grandes impactos forman parte de la historia natural del sistema solar.
La razón para seguir vigilando el cielo es sencilla: detectar una amenaza con suficiente anticipación podría marcar la diferencia entre observar un desastre y tener la posibilidad de evitarlo.
Y hay un objeto que concentra buena parte de la atención científica: Apofis, un asteroide que pasará extraordinariamente cerca de la Tierra en 2029.
¿Por qué los científicos siguen hablando de un impacto de asteroide?
El experto en asteroides de la NASA Humberto Campins explicó recientemente a EFE que la humanidad no debería vivir con miedo a un impacto, pero sí desarrollar capacidades para responder ante una eventual amenaza.
Según Campins, los grandes impactos volverán a ocurrir en la historia del planeta. La pregunta no es únicamente cuándo sucederá el próximo, sino qué tan preparada estará la civilización cuando ocurra.
La llamada defensa planetaria reúne observatorios, agencias espaciales y equipos científicos dedicados a detectar objetos cercanos a la Tierra, calcular sus órbitas y determinar si alguno podría representar un peligro.
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Una amenaza que requiere preparación
La estrategia no consiste solamente en descubrir asteroides.
También implica desarrollar tecnología, modelos de trayectoria, protocolos internacionales y capacidad de reacción. La NASA, por ejemplo, demostró con la misión DART que es posible modificar la órbita de un asteroide mediante un impacto cinético.
Por eso, distintas agencias espaciales realizan simulacros internacionales periódicamente. El objetivo es mantener una especie de experiencia acumulada que permita reaccionar con mayor rapidez ante una emergencia real.
Sin embargo, esto no es todo. Existe un asteroide que permitirá poner a prueba buena parte de lo que los científicos han aprendido.
Le contamos qué ocurrirá con Apofis y por qué los científicos consideran tan importante su visita.
Apofis: el asteroide que pasará muy cerca de la Tierra
Apofis fue descubierto en 2004 y durante sus primeros años de observación generó preocupación debido a la posibilidad de un impacto futuro.
Las nuevas observaciones permitieron conocer con mucha mayor precisión su trayectoria y descartar una colisión con la Tierra durante al menos los próximos 100 años.
Pero eso no significa que Apofis haya perdido interés científico.
Todo lo contrario.
El 13 de abril de 2029, el asteroide pasará a aproximadamente 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia inferior a la órbita de muchos satélites geoestacionarios.
Su tamaño también explica la atención que genera. Las estimaciones lo sitúan alrededor de 340 a 375 metros de diámetro, dependiendo de las mediciones utilizadas.
¿Qué ocurrirá durante el acercamiento?
La gravedad de la Tierra ejercerá una influencia sobre Apofis.
Los científicos esperan estudiar posibles modificaciones en su superficie, rotación, trayectoria y estructura. Incluso podrían producirse deslizamientos o movimientos superficiales provocados por las fuerzas gravitacionales.
NASA estima que un objeto del tamaño de Apofis que pase tan cerca de la Tierra constituye un acontecimiento extraordinariamente poco frecuente.
El evento también podría ser visible a simple vista desde determinadas regiones del planeta bajo condiciones adecuadas de observación. La ESA calcula que potencialmente podría ser observado por alrededor de dos mil millones de personas en zonas de Europa, África y Asia.
NASA y ESA preparan tecnología para observarlo
La verdadera razón por la que Apofis resulta tan importante no es el peligro inmediato, sino la oportunidad científica.
La NASA utilizará OSIRIS-APEX, la nave que anteriormente realizó la misión OSIRIS-REx en el asteroide Bennu. Después del acercamiento de Apofis a la Tierra, la nave estudiará su superficie y composición durante aproximadamente 18 meses.
La misión intentará determinar cómo cambió el asteroide después de sentir la influencia gravitacional de nuestro planeta.
La Agencia Espacial Europea, por su parte, desarrolla Ramses, una misión diseñada para llegar a Apofis antes de su aproximación y acompañarlo durante el encuentro con la Tierra.
En julio de 2026, la ESA informó además que contrató el desarrollo de Don Quijote, un pequeño CubeSat que formará parte de Ramses y que está diseñado para operar sobre la superficie de Apofis.
Los datos que hacen especial a Apofis
- Fue descubierto en 2004.
- Tiene un diámetro estimado de aproximadamente 340 a 375 metros.
- Pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029.
- No existe actualmente riesgo de impacto con la Tierra durante ese encuentro.
- NASA estudiará el asteroide mediante OSIRIS-APEX.
- ESA prepara la misión Ramses para observarlo antes y durante el acercamiento.
- El encuentro permitirá estudiar cómo responde un asteroide a la gravedad terrestre.
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¿Puede la humanidad convertir un asteroide en una oportunidad?
Aquí aparece uno de los aspectos menos conocidos de la investigación de asteroides.
Estos cuerpos no solamente interesan por su potencial riesgo. También contienen información sobre la formación del sistema solar y, eventualmente, materiales que podrían tener valor para futuras actividades espaciales.
Campins ha señalado el posible interés de algunos asteroides para la minería espacial, debido a la presencia potencial de materiales como metales del grupo del platino, entre otros recursos.
Todavía se trata de una perspectiva tecnológica y económica de largo plazo, no de una actividad minera comercial consolidada.
Pero el desarrollo de tecnologías para localizar, analizar y eventualmente aprovechar recursos fuera de la Tierra podría convertirse en un área estratégica para la industria espacial.
La lección que deja Apofis
Apofis no viene rumbo a la Tierra.
Su acercamiento de 2029 no representa una amenaza de impacto y, precisamente por eso, constituye una oportunidad excepcional para la ciencia y para la defensa planetaria.
El objetivo es aprender ahora, cuando no existe una emergencia, para disponer de conocimiento, tecnología y protocolos cuando algún día aparezca un objeto que sí pueda representar un riesgo.
La próxima gran prueba no será necesariamente una amenaza. Podría ser una oportunidad para comprobar cuánto ha avanzado la humanidad en su capacidad para detectar, analizar y responder ante los objetos que cruzan nuestro vecindario cósmico.
Y el 13 de abril de 2029, Apofis ofrecerá uno de los experimentos naturales más interesantes que la astronomía moderna haya podido observar con tanta anticipación.


















