Otros articulos:

americanp

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Que un niño desaparezca en Colombia es un drama para cada familia, que pocas veces se visibiliza, como sucedió esta semana con tres casos ocurridos en Garzón, Huila; Chinchiná, Caldas, y Mayoyoque, Putumayo. Noticias que nos recuerdan otros más nombrados en la historia reciente del país y que prácticamente paralizaron la agenda de la nación por el impacto que generaron


Sin embargo, según cifras del Instituto de Medicina Legal, entre enero y septiembre de este año se han recibido 2.078 casos, lo que demuestra que no es un mal menor. Desde la entidad aclaran que, en promedio, recibieron 7,5 casos por día, casi 8 víctimas diarias, pero destacan que no todos son denunciados. Aunque, al ser reportados, según la ley 791 de 2015, se activa el mecanismo de búsqueda urgente.

El año pasado, entre enero y diciembre, Medicina Legal recibió 2.882 denuncias de menores de edad desaparecidos, 837 niños y 2.045 niñas, lo que refleja la desprotección y vulnerabilidad que sufre esta población. Lo más preocupante de este reporte es que 68 niños entre cero y cinco años aparecen en el reporte de este año.

¿Por qué?

El tema revive con las denuncias de esta semana y que volvieron a poner en el panorama nacional la vulnerabilidad de los niños del país.

Por ejemplo, en Putumayo, la familia Romero Burbano pasó la Navidad más dolorosa de sus vidas. El cadáver de su hija de 10 años, Karen Sofía, fue encontrado desnudo y “con evidentes signos de maltrato y abuso sexual” el pasado viernes, en la vereda La Caqueteña del municipio de Mayoyoque, Putumayo, según reveló la Policía.

Otro caso que alerta sobre el fenómeno, que parece incontenible, es el de Sofía, de un mes de nacida y Juanita Valencia, de cuatro años de edad, en el municipio cafetero de Chinchiná, Caldas, raptadas por una mujer, el mi