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Según el Ministerio de Relaciones Exteriores entre 2014 y 2017 se presentaron 258 casos. La modalidad de explotación más frecuente fue la sexual, con 160 casos, seguida de la laboral, con 73 casos


De acuerdo con la ONU, no existe un solo país del mundo que se salve del tráfico de personas. Las víctimas son engañadas y llevadas a países cercanos o a otros continentes con el objetivo de explotarlas. Un flagelo que deja cifras alarmantes y que ha puesto en alerta a varios gobiernos del mundo.

De hecho este lunes la Cancillería colombiana y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), presentaron el resultado de la quinta fase de la campaña de prevención contra este delito que se implementa desde 2014, denominada “Ante la trata no se haga”.

En el caso colombiano, de acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, 258 colombianos fueron reportados como víctimas de trata de personas entre 2014 y 2017.  El 81 % de las víctimas fueron mujeres. Los casos de trata de personas más comunes en el mundo son: servidumbre, mendicidad, explotación sexual, trabajos forzados, matrimonio servil, extracción de órganos y esclavitud. Según información de la Cancillería, en ese periodo de tiempo en Colombia se han reportado 160 víctimas de explotación sexual y se atendieron y rescataron 50 personas. China, Argentina y México fueron los países en los que más víctima fueron atendidas. 

Para la canciller María Ángela Holguín  "la trata de personas es el tercer delito más lucrativo después del narcotráfico y el tráfico de armas con 34.000 millones de dólares al año, lo que lo hace aún más difícil de combatir”. Sin embargo, el Departamento de Estado de EE.UU. dice que en algunas ocasiones este delito no está desligado de los actos de las bandas criminales o grupos armados.

Con el programa “Ante la trata no se haga”, se realizaron actividades para concienciar a los colombianos, principalmente de las regiones de San Miguel, Putumayo; Maicao, La Guajira; Leticia, Amazonas; y Tumaco, Nariño, entre las edades de 15 y 35 años, sobre el delito de trata de personas y cómo prevenirlo en sus territorios, que son zonas fronterizas.  

Estas actividades lograron empoderar a las comunidades para que entendieran cómo no caer en este