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Según los entendidos, todo nació con la inconformidad del pueblo cuando sus dirigentes abusaron del poder y olvidaron sus prioridades


Con diferentes manifestaciones populares y a través de los planes de la élite criolla se buscaba trazar el camino que los llevara a la autonomía en sus gobiernos y provincias. La participación popular fue mínima, pero realmente los que estaban interesados en estos cambios eran los notables de Santa Fe.

A partir de 1808 se empezaron a dar una serie de acontecimientos que marcaron el rumbo de Hispanoamérica. La invasión de las tropas francesas a España, la abdicación de Fernando VII y el nuevo gobierno de Luis Bonaparte, fueron procesos de sustitución que le dieron un quiebre a la monarquía y que produjeron una desintegración irreversible.

El odio a los franceses apresuró la consolidación de un patriotismo español de carácter liberal que dio paso al establecimiento de un gobierno central que se conoció como Junta Central de Sevilla, que recibió el apoyo de los representantes del poder real en la colonias, pero una minoría de criollos reclamaron que la situación para las colonias no iba a cambiar y que ellos tenían el derecho de formar sus propias juntas hasta que se estabilizara la situación en la península. 

De este modo la Junta de Sevilla llegó a su fin, lo cual originó en 1810 el Consejo de Regencia, que permitió consolidar un movimiento “juntista” en las colonias. Por lo cual se fortaleció la idea de buscar una autonomía en sus gobiernos. Esos fueron los primeros pasos para la independencia. Por esta razón se crearon las juntas de gobierno, procedimientos que estaban contemplados dentro de la teoría política española que planteaba que, ante la ausencia del Rey la soberanía podía regresar al pueblo. Exactamente fue lo que hicieron mientras estaban sin Rey, conformar estas juntas para poder gobernar.

En América tuvieron una particularidad: ninguna de las juntas se opusieron al poderío de la corona, sino que fueron fieles a Fernando VII. Se dieron tres clases de juntas: las Realistas que apoyaron de manera incondicional la soberanía del rey de España, las Autonomistas, que propusieron la autonomía de los gobiernos provisionales y las independentistas, que buscaron cortar definitivamente los lazos con España.

“La formación de las juntas tuvieron que pensar en dos cosas: primero que las juntas eran un fenómeno en toda América. Las primeras juntas se dieron en 1809 cuando no había rey en España. Una en Quito en el actual Ecuador y otra en lo que se llamaba el Alto Perú lo que hoy es Bolivia. Entonces la Paz y Quito fueron las dos primeras ciudades y sus cabildos los que conformaron juntas. Luego vendría la de Caracas y la de Buenos Aires que fueron en mayo y la de Santa Fe fue en julio. Lo que significa que la nuestra no fue la única. Debemos ver un contexto, un movimiento general en Hispanoamérica”, concluye el historiador Rigoberto Rueda.

En el caso de Quito, Camilo Torres propuso apoyar los levantamientos, de ahí se dio un gran paso para el acontecimiento del 20 de julio “que se conoce como el día de la independencia. Concepto que se formó durante el siglo XIX en la medida en que las élites y las nacientes sociedades hispanoamericanas consideraron que la relación entre América y España había sido una relación fundamentalmente colonial.

Es decir que España había jugado un papel como metrópoli y América había estado en la condición de una colonia, de manera que 1810 representó la ruptura de esa relación entre la metrópoli y sus colonias. Esta idea fue muy desarrollada por la historia social y la historia económica.

Los historiadores se ocuparon de analizar los alcances y términos específicos de esta relación. Recientemente algunos historiadores franceses han repensado esta relación. Ellos, a diferencia de los historiadores sociales y económicos, han considerado que la relación de España con América, no fue una relación colonial sino que por el contrario América y España hicieron parte de lo que ellos denominan la monarquía hispánica o el imperio.

En ese sentido consideran que el concepto de independencia es mucho más complejo y, no implicaría la ruptura de una relación entre una metrópoli y unas colonias sino la desintegración de la unidad monárquica. Esta idea la ha desarrollado el historiador Francois xavier Guerra”, revela el historiador Arístides Ramos Peñuela.

Esta fecha genera varias discusiones. Hay quienes consideran que realmente fue el día de la independencia y otros que, “Lo que nosotros tenemos hoy por 20 de julio como una fiesta patriótica de independencia es un invento posterior con el que se ha construido una idea de identidad nacional pero así no funcionó”. Así lo expresó el historiador Rigoberto Rueda Santos, quien considera que el proceso de independencia en Colombia se dio años después y que el 20 de julio sólo fue una primera etapa que buscaba autonomía, pero no le interesaba dejar la dependencia de España. El simbolismo del Florero y la discusión con Llorente fue el punto culminante de un proceso que ya se venía gestando meses antes.

“Los acontecimientos del 20 de julio tuvieron varios planes previos. No fue una situación espontánea. Quienes participaron en los hechos de 20 de julio fue un grupo que se reunía desde hace varios tiempos en el Edificio del Observatorio Astronómico en el Palacio de Nariño. Ahí se hicieron una serie de conspiraciones, la élite criolla planeó como crear una situación para conspirar contra el virrey, entonces lo del 20 de julio estaba planeado. Participó gente importante: abogados, profesores, autoridades entre otros”, comenta Rigoberto Rueda, quien coincide con Arístides Ramos en que “El 20 de julio de 1810 hubo una reyerta a raíz de un Florero pero esa reyerta no fue algo espontáneo, fue algo planeado porque estas élites se propusieron crear unas condiciones de alzamiento de insubordinación que finalmente les permitiera plantear la ruptura con la monarquía, de manera que de ahí se ha tomado el episodio como una expresión que nos indica el punto culminante”.

Este episodio nos muestra que existía inconformidad por parte del pueblo con las políticas de la monarquía de los Borbones, y que estaban esperando el momento perfecto para llevar a cabo sus planes. Lo que significa que “El Florero fue una excusa. Lo que parece es que habían varios planes, había que buscar una manera de formar un desorden que pudiera justificar la constitución de la junta, está ya estaba prevista, los miembros ya se conocían”, expresa Rigoberto Rueda.

En tal sentido ese 20 de julio no fue un día de independencia sino que la firma del Acta de Santa Fe fue un documento que acordó la formación de la junta y mantuvieron la fidelidad a Fernando VII. La Junta Suprema que refrendó el Acta de Independencia estuvo conformada por el tribuno José Acevedo y Gómez; el alcalde José Miguel Pey; el delegado de Tunja, Joaquín Camacho; el notable orador cucuteño Frutos Joaquín Gutiérrez; el vocero de Socorro, Emigdio Benítez; el catedrático y jurista caleño, Ignacio de Herrera y Vergara; el bogotano Luis Eduardo Azuola; el redactor del Memorial de Agravios, Camilo Torres; el clérigo socorrano Andrés Rosillo, y el citado José María Carbonell, entre otros.

“Cambiaron muy pocas cosas. No era contra la monarquía. Ellos buscaban asumir el gobierno con más autonomía. 1810 fue una nueva etapa que llevó a la verdadera independencia. Después de estos acontecimientos, cada provincia buscó sus propios intereses lo cual generó discusiones entre los gobernadores que dividieron de alguna manera a la sociedad. Este fue el hecho que marcó una segunda etapa para llegar a una verdadera Independencia. Después de 1810 la provincias pelearon no todos eran amiguitos, cada uno tenía intereses que los llevó a la declaración de las Independencia total de España”, puntualizó Rigoberto Rueda.

En medio de estas peleas, cada provincia buscó sus aliados. De esta manera alrededor de Cartagena se aliaron unas provincias y alrededor de Santa fe otras provincias que generaron guerras entre ellos. No todos estaban de acuerdo y se dieron diferentes guerras civiles. No fue una sola nación que fue andando existieron diferentes rivalidades.

Por lo tanto cada provincia fue buscando su independencia de una manera muy particular, pero la primera que se desligó totalmente de España fue Cartagena, famosa por su 11 de noviembre de su 1811. Declaración de independencia que dice:

“… declaramos a la faz de todo el mundo, que la Provincia de Cartagena de Indias es desde hoy de hecho y por derecho Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión, vasallaje, obediencia, y de todo otro vínculo de cualquier clase y naturaleza que fuese, que anteriormente la ligase con la corona y gobierno de España, y que como tal Estado libre y absolutamente independiente, puede hacer todo lo que hacen y pueden hacer las naciones libres e independientes”.

De esta manera, a lo largo del siglo XIX. Y tras la declaración de independencia absoluta del Estado de Cundinamarca el 16 de julio de 1813, es necesario advertir que esta sí es una fecha relevante que significó el rompimiento de toda relación con España y la declaración total de Independencia. En conclusión, el 20 de julio fue un paso clave para llegar a la independencia absoluta.

Fuente: El Espectador / María Alejandra Moreno Tinjacá

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