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La tragedia de Mocoa es apenas la última alerta de la naturaleza que le recuerda a Colombia todos los días la importancia de la prevención contra los fenómenos naturales


No en vano, distintas autoridades como los Ministerios de Ambiente y de Vivienda, el Ideam y todas las entidades que forman parte del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres han insistido en la necesidad de que Alcaldes y Gobernadores, y todas las entidades responsables, adopten los planes de contingencia para evitar nuevos desastres.

“Esto no es un juego. Colombia es uno de los diez países más vulnerables al cambo climático, vamos a tener este tipo de eventos extremos con mucha frecuencia si no se adoptan medidas urgentes”, dice el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, tras reprochar que “muchos municipios del país no tienen actualizados los mapas de riesgo de desastres”.

Nada más la semana pasada, el propio director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ómar Franco Torres, presentó al país el primer ‘Mapa de Riesgos de Inundaciones y Deslizamientos’, que da cuenta de la vulnerabilidad a estos fenómenos de 22 departamentos y 27 municipios del país.

Valle del Cauca, Atlántico, Cundinamarca, Magdalena, Antioquia, Córdoba, Cesar, Cauca y Meta son los de mayor amenaza por inundaciones lentas.

Mientras tanto, los departamentos con mayor amenaza de crecientes súbitas son Cundinamarca, Boyacá, Risaralda, Caldas, Antioquia, Santander, Tolima, Nariño, Norte de Santander, Cauca y Bolívar.

El análisis del Ideam señala que un 28% del territorio nacional, es decir un tercio del país, tiene amenaza de inundaciones en 79 municipios. Básicamente son tres regiones importantes de nuestra geografía.

En el Oriente del país, el informe menciona a las llanuras bajas de las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas; están también los valles aluviales de las regiones Caribe y Pacífica por el posible impacto del río Magdalena, la depresión Momposina, los valles de los ríos Sinú y Alto San Jorge, regiones aledañas a los ríos Atrato, San Juan, Telembí, Patía y Mira, y los valles del gran Cauca y el majestuoso Magdalena.

Y no se trata de pequeños poblados rurales. Bogotá, Cali y Barranquilla son las ciudades capitales más expuestas a inundación, seguidos por Apartadó (Antioquia), Chía (Cundinamarca) y Jamundí (Valle del Cauca).

Y aunque las condiciones meteorológicas cambian casi a cada hora -el Ideam emite hasta seis boletines diarios con la evolución climática – algunos patrones comportamentales muestran la gravedad de la situación.

Se mantiene la alerta roja por posibles crecientes súbitas para las cuencas altas de los ríos Caquetá, Mocoa, Sangoyaco y Mulato; cuencas alta y media de los ríos Orteguaza y Putumayo.

Con las alertas de crecientes e inundaciones, producto de las mayores precipitaciones en los últimos meses de 2016 y enero y febrero pasados debido al Fenómeno de la Niña, especialmente en las regiones Andina y Pacífica y los Piedemonte Llanero y Amazónica, necesariamente vienen los deslizamientos.

“Tenemos unos suelos muy húmedos, unas montañas colmatadas de agua, no tuvimos unos meses secos para drenar el suelo, entonces las montañas están como esponjas. Eso hace que los ríos Magdalena y Cauca tengan altos niveles. Y el mayor peligro viene cuando llega la temporada de lluvias. Eso hace que aumente el nivel de los ríos, y que sea urgente y necesario monitorearlos todo el tiempo para evitar otras avalanchas desde las partes altas”, considera el meteorólogo y exdirector del Ideam Ricardo Lozano.

Fuente: ElPaís.com

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