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Se ha sorprendido porque después de una noche entera de rumba su hijo aparece en la casa fresco, sin el menor rastro de guayabo, al igual que sus amigos?


Póngase alerta porque no necesariamente se trata de una buena noticia. Puede ser que, sin que usted tenga la menor idea, su hijo esté consumiendo 2CB, la llamada ‘cocaína rosada’, la cual, según la Policía Metropolitana de Bogotá, está en pleno furor en las zonas de rumba, especialmente de los estratos más altos.

El alto costo de cada pastilla –se vende por entre 120.000 y 150.000 pesos– y la falta de legislación clara sobre la dosis mínima para las drogas sintéticasestán siendo capitalizados por los traficantes, que están ampliando su negocio desde Cali hacia otras zonas del país.
 
Hace apenas unas semanas, la Policía atrapó a uno de los ‘dealers’ (distribuidores) más reconocidos de la zona rosa de la capital.

Tiene 23 años y, al requisarlo, los uniformados le encontraron en una pequeña cartera dos pastillas de color rosado. Según él, eran para consumo personal y no se pudo realizar la captura.

Las autoridades enfrentan también un enorme desconocimiento de las sustancias que están entrando cada semana al mercado y las que hasta hace poco venían del extranjero, pero hoy son fabricadas en laboratorios clandestinos en algunas de las ciudades del país.

La Policía Metropolitana de Bogotá advierte que el consumo de 2CB –que es usual en sitios de rumba electrónica y cuya única señal visible es la gran cantidad de agua que suelen ingerir los que usan esta droga– puede haber subido en la ciudad hasta en un 40 por ciento.

“Es una situación que a mí, como padre de familia, me preocupa. Por eso el llamado es a trabajar en conjunto, padres y policías, por nuestros hijos, para advertirles de los peligros de las drogas, estar más atentos a sus actividades y entender que debemos estar vigilantes”, aseguró el general Hoover Penilla, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.

El consumo de esta droga se concentra en los estratos altos, debido a su alto costo. Lo que se ha podido establecer es que en una sola noche, los muchachos pueden tomar dos o tres pastillas, pues el efecto –euforia, incremento de la sensibilidad y del deseo sexual– puede durar unas dos horas por pastilla. Los efectos desaparecen por completo después, y de ahí las dificultades que tienen los padres para detectar el problema.

Además, señala la Policía, los que consumen estas sustancias no tienen idea de los riesgos que conlleva su uso: arritmias cardiacas y paro cardiorrespiratorio son un cuadro usual después del consumo excesivo o frecuente. Medicina Legal está realizando los exámenes para determinar la causa de la muerte de un joven de 17 años que al parecer consumió 2CB.

Con la ayuda de tecnología –cámaras y rastreo de negocios y citas para consumir en las redes sociales– y con la infiltración de agentes camuflados en los sitios de rumba se avanza en la identificación de los capos de ese negocio en la capital.

Los puntos de mayor comercialización están en las localidades de Chapinero, Suba y Usaquén. Los ‘dealers’ suelen aparecerse solos a los sitios y se ubican en la barra con una botella de agua en la mano. Ese perfil es conocido por los consumidores, que de inmediato los contactan.

La Policía se ha encontrado además con el reto de descubrir las nuevas modalidades de este tráfico. Así, se han encontrado versiones de la ‘cocaína rosada’ en polvo y hasta impregnada en pequeñas tiras de papel que los jóvenes se ponen debajo del párpado. La alta capilaridad del ojo hace que la droga entre rápidamente al torrente sanguíneo.

Fuente: El Tiempo

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