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Hace cincuenta años estudiar en la universidad era sinónimo de prestigio: un diploma movilizaba socialmente, mejoraba las oportunidades laborales y los ingresos familiares


Sin embargo, en las últimas décadas la situación ha cambiado;un título de pregrado ya no es un diferenciador en el mundo laboral, porque casi la mitad de los colombianos están vinculados a la educación superior, según las cifras oficiales.

Muchas familias hacen un gran esfuerzo económico por graduar a sus hijos de la universidad; no obstante, cuando los jóvenes reciben los diplomas se encuentran en un mercado muy competido que no necesariamente les ofrece las oportunidades salariales y laborales que esperaban, según lo sostuvo la senadora Claudia López.

Para superar estas brechas entre inversión educativa y salario laboral, hay que comprender las transformaciones del mercado y adaptarse a las nu