La aparición de un felino silvestre después de cuatro años sin registros oficiales encendió nuevamente la atención sobre los ecosistemas naturales de Chía. Se trata del tigrillo lanudo (Leopardus pardinoides), una especie que volvió a quedar registrada en los cerros orientales del municipio gracias a un sistema de cámaras trampa.
El hallazgo no es un dato menor. Además de confirmar la presencia de este mamífero en la zona, aporta información valiosa sobre la biodiversidad que todavía albergan las montañas de la Sabana de Bogotá.
Pero hay otro detalle que merece atención: detrás de este registro existe un trabajo de monitoreo ambiental que ya ha permitido identificar otras especies y ampliar el conocimiento sobre la fauna local.

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El tigrillo lanudo reaparece después de cuatro años sin registros en Chía
La Secretaría de Medio Ambiente de Chía confirmó la presencia del tigrillo lanudo mediante imágenes captadas por cámaras trampa instaladas en los ecosistemas naturales de los cerros orientales.
La ausencia de registros oficiales durante cuatro años hacía especialmente relevante este nuevo avistamiento. Su aparición demuestra la importancia de mantener una vigilancia constante sobre los corredores ecológicos y los espacios que sirven de refugio para la fauna silvestre.
¿Por qué es importante encontrar nuevamente a este felino?
El registro permite actualizar la información sobre las especies que habitan el territorio y aporta elementos para orientar futuras estrategias de conservación.
Sin embargo, es importante precisar que una fotografía no significa necesariamente que la población de esta especie se haya recuperado. Para determinar su estado se necesitan estudios adicionales sobre distribución, frecuencia de avistamientos y condiciones del hábitat.
Lo que sí confirma el hallazgo es que los cerros orientales siguen siendo un territorio importante para el seguimiento de la biodiversidad.
Chía fortalece el monitoreo ambiental con 16 cámaras trampa
La reaparición del felino está relacionada con el fortalecimiento de las herramientas tecnológicas utilizadas para estudiar la fauna silvestre.
Desde 2024, la Administración Municipal ha adquirido 11 nuevas cámaras trampa que, sumadas a los equipos que ya existían, conforman una red de 16 dispositivos especializados.
Esta tecnología permite registrar animales sin necesidad de intervenir directamente en sus actividades naturales.
Además, facilita la obtención de imágenes nocturnas, mejora la identificación de especies y permite recopilar información durante periodos prolongados.
¿Cómo funcionan las cámaras trampa?
Estos dispositivos cuentan con sensores de movimiento que activan automáticamente la cámara cuando detectan la presencia de un animal.
Su funcionamiento resulta especialmente útil para investigar especies difíciles de observar, principalmente aquellas que tienen hábitos nocturnos o evitan el contacto con las personas.
A diferencia de una jornada convencional de observación, las cámaras pueden permanecer instaladas durante días, registrando la actividad de la fauna incluso cuando no hay investigadores en el lugar.
Esta información sirve como insumo para los análisis ambientales, la planificación de acciones de restauración ecológica y la identificación de zonas prioritarias de conservación.
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Los registros ya permitieron identificar 14 especies de fauna
El seguimiento realizado por la Secretaría de Medio Ambiente ha producido resultados que van más allá de la reaparición del tigrillo lanudo.
De acuerdo con el balance municipal, se han desarrollado 12 jornadas de instalación de equipos, con 38 puntos de observación y un esfuerzo acumulado de 311 días de funcionamiento.
Durante este proceso se obtuvieron registros de aves y mamíferos que contribuyen a ampliar el inventario de biodiversidad del municipio.
Estas son las principales cifras del monitoreo:
- 16 cámaras trampa: dispositivos que conforman la red de seguimiento ambiental.
- 11 equipos nuevos: adquiridos por la Administración Municipal desde 2024.
- 12 jornadas de instalación: realizadas para fortalecer la observación de fauna.
- 38 puntos de observación: distribuidos en diferentes espacios naturales.
- 311 días de funcionamiento: esfuerzo acumulado de monitoreo.
- 31 registros de aves: correspondientes a cuatro especies.
- 92 registros de mamíferos: asociados a diez especies.
En total, los resultados representan 123 registros de fauna silvestre entre aves y mamíferos, sin contar la importancia particular del nuevo registro del tigrillo lanudo.
La conservación de los cerros orientales también depende de los ciudadanos
Aunque la tecnología permite conocer mejor qué animales habitan los ecosistemas de Chía, su protección requiere acciones que van más allá de instalar cámaras y recopilar fotografías.
La conservación depende también de las condiciones de los hábitats, la conectividad entre áreas naturales y el comportamiento de las personas que viven cerca de estos espacios.
Por esta razón, la Secretaría de Medio Ambiente hizo un llamado a la comunidad para proteger las zonas naturales y evitar situaciones que puedan poner en riesgo a los animales silvestres.
Tres acciones para proteger la fauna silvestre
Entre las recomendaciones más importantes se encuentran:
- Supervisar los animales de compañía: evitar que perros y gatos deambulen sin control por áreas naturales.
- Respetar los ecosistemas: no perseguir, capturar, alimentar ni perturbar a los animales silvestres.
- Proteger los espacios naturales: evitar acciones que deterioren la vegetación y los lugares que sirven de refugio para diferentes especies.
Estas medidas contribuyen a reducir los riesgos para la fauna y favorecen la conservación de los ecosistemas que rodean al municipio.

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Un hallazgo que pone nuevamente la biodiversidad de Chía en el centro de atención
La reaparición del tigrillo lanudo es una noticia importante para Chía y para el conocimiento de la biodiversidad de Cundinamarca.
Más allá de la fotografía de un felino, el registro demuestra el valor de mantener programas de monitoreo, invertir en tecnología ambiental y generar información que permita tomar mejores decisiones sobre la protección del territorio.
Los cerros orientales todavía guardan información sobre las especies que comparten estos espacios con las comunidades humanas. Conocerlas es el primer paso para protegerlas.
¿Sabía que un felino silvestre como el tigrillo lanudo habita los ecosistemas de Chía? La conservación de estas especies también depende de que la ciudadanía conozca su presencia y comprenda la importancia de proteger sus hábitats. Comparta esta información y cuéntenos qué otras especies silvestres ha observado en Cundinamarca.

















