Un reciente operativo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en los municipios de La Vega y Nocaima ha puesto al descubierto graves irregularidades en el manejo de los residuos de la industria porcícola, las cuales están generando un grave impacto ambiental en la región.
En la vereda Bulucaima de La Vega, los inspectores ambientales identificaron una porcícola con una capacidad de producción de aproximadamente 1.300 cerdos que estaba vertiendo sus desechos de manera indiscriminada al suelo, generando una posible contaminación de los acuíferos subterráneos.
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De igual manera, en la vereda El Volcán del municipio de Nocaima, se detectó que los vertimientos de otra porcícola eran conducidos a través de una tubería que descargaba directamente en una pendiente cercana a la quebrada Moya, poniendo en riesgo la calidad del agua de este importante recurso hídrico.
Impacto en las fuentes hídricas y el medio ambiente
Según Gratiniano Suárez, director de la regional Gualivá de la CAR, estas prácticas están generando un grave impacto en las fuentes hídricas de la región, debido a la infiltración de los vertimientos en el suelo. “Además del daño al suelo, estamos viendo una contaminación de las fuentes hídricas superficiales y subterráneas, lo que representa un riesgo para la salud pública y los ecosistemas”, afirmó Suárez.
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La situación se agrava en la vereda El Limón de San Juan de Rioseco, donde se encontró un mal manejo de los vertimientos líquidos provenientes del lavado de corrales y la generación de excretas de los cerdos. Los olores nauseabundos provenientes de al menos 7 cajas rebosadas con excretas sin un adecuado tratamiento están afectando la calidad de vida de los habitantes de la zona y generando un impacto negativo en los predios vecinos.
Medidas de control y sanciones
Ante esta grave situación, la CAR ha iniciado un proceso de seguimiento y control a las porcícolas de la región, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la normatividad ambiental y sancionar a los responsables de estas prácticas ilegales.
“Estamos trabajando de manera coordinada con las autoridades locales para identificar y sancionar a los responsables de estos hechos. No permitiremos que se sigan poniendo en riesgo nuestros recursos naturales y la salud de nuestra comunidad”, aseguró Suárez.
Llamado a la conciencia ambiental
Este caso evidencia la importancia de fortalecer los controles ambientales en el sector porcícola y la necesidad de que los productores adopten prácticas sostenibles que minimicen el impacto ambiental de sus actividades.
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La ciudadanía también juega un papel fundamental en la protección del medio ambiente. Denunciar cualquier actividad que genere contaminación es un acto de responsabilidad ciudadana que contribuye a construir un futuro más sostenible.
















