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La creencia del consumo de la llamada carne blanca antes y durante la Semana Santa, se convierte en una pesadilla para especies como tortugas hicoteas y morrocoy, babillas e iguanas


El arraigo cultural en algunas partes del país causa graves afectaciones a la fauna silvestre, que en época de Cuaresma se vuelve muy susceptible a la caza para consumo humano. En la región Caribe, especies como tortugas hicoteas e iguanas hacen parte de la dieta de gran parte de la población, una tradición que se fortalece cuando se acerca la Semana Santa.

La carne de babilla y águila cuaresmera también es consumida en algunos territorios de Colombia, alimentos que llegan a su tope durante esta época del año. La tradición católica prohíbe el consumo de carne roja en los días de recogimiento espiritual, razón por cual la carne blanca de los animales silvestres se eleva a niveles desproporcionados.

La venta de carne de iguana y tortugas como la hicotea y la morrocoy son comunes en las principales vías de los departamentos del Caribe colombiano; al igual que los huevos de estos reptiles, los cuales son vendidos de forma descarada en racimos que los vendedores se cuelgan en el cuello.

Esta venta, catalogada como ilegal por la normatividad ambiental y que puede arrojar penas de hasta 108 meses de cárcel y multas de 35.000 salarios mínimos, se puede ver en casi todos los municipios de la Costa Atlántica y ha logrado sobrevivir al paso de los años.

“La Semana Santa en Colombia es una época crítica para muchas especies de fauna silvestre, en especial reptiles como iguana verde (Iguana iguana), tortuga hicotea (Trachemys callirostris), tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonaria) y babilla (Caiman crocodylus), todo debido al alto consumo de su carne y huevos”, dijo María Piedad Baptiste, investigadora del programa de biología de la conservación y uso de la biodiversidad del Instituto Humboldt.

Según Baptiste, tres de estos reptiles lideran el ranking de los 10 animales silvestres más traficados en Colombia. Tortuga hicotea, tortuga morrocoy e iguana verde están en el top del listado, seguidas por el periquito bronceado, la lora común, la cotorra cheja, la ardilla, el tití gris, el mico maicero y algunas ranas.

En cuanto a la flora, la especie que más ha sufrido por las tradiciones religiosas en Colombia es la palma de cera (Ceroxylon quindiuense), planta que en el mundo solo habita en zonas del Quindío, Tolima y Caldas, y la cual ha servido como materia prima para la elaboración de los ramos de Semana Santa.

Sin embargo, Baptiste asegura que la palma de cera cuenta con varias iniciativas que buscan reducir su extracción, “contribuyendo así regionalmente a acciones para su recuperación. Esto demuestra que las iniciativas pueden ser efectivas cuando hay conciencia ciudadana y acción colectiva”, dijo la investigadora.

La Policía Nacional reveló en un balance de gestión que el tráfico ilegal de especies silvestres es considerado como el tercer negocio ilegal más grande y lucrativo a nivel mundial. “Según la Interpol, este tráfico genera anualmente una cifra cercana a los 17.000 millones de dólares a nivel mundial”.

Tomado de Semana Sostenible 

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