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El proyecto por tonelada factura $28.000, recursos de los municipios que entran a un encargo fiduciario y de allí se distribuyen a las diferentes necesidades del relleno


A medida que las técnicas de manejo en residuos sólidos van avanzando, al relleno no solamente llegarán residuos que ya no sirven, quiere decir esto que los municipios deben realizar procesos de separación en la fuente para que aprovechen los residuos orgánicos que sirven para hacer compostaje y los residuos inorgánicos que sirven para ser reutilizados o reciclados. De esta manera, los residuos inservibles que llegan al relleno y que se descomponen, pueden ser utilizados para la generación de gas.

El proceso

La recepción de los residuos en un primer momento pasa por la báscula de pesaje, de donde se dirigen al sitio de disposición final denominado Vaso de recepción, frente de trabajo, donde un bulldozer fragmenta los residuos y una vez que están divididos y esparcidos, son compactados, posteriormente los vehículos pasan a la báscula donde se realiza el pesaje correspondiente y la diferencia de peso es la que se factura al municipio.

El proyecto por tonelada factura $28.000, recursos de los municipios que entran a un encargo fiduciario y de allí se distribuyen a las diferentes necesidades del relleno. Complementario a esto se cuenta con recursos que por norma se cobran a los municipios y son los denominados Incentivo por Disposición de Residuos Sólidos, cuyo valor corresponde a cerca de $4.000/tonelada que se distribuyen en los municipios de Bojacá y Mosquera, a los cuales en los últimos nueve años se les han entregado cerca de $8.000 y de $4.000 millones, respectivamente.

Autosostenible y amigable con el medio ambiente

El Relleno sanitario Nuevo Mondoñedo inició el registro ante la Organización de las Naciones Unidas del proyecto Mecanismo de Desarrollo Limpio, MDL, que permitirá el aprovechamiento del Biogás generado por los residuos y así reducir la emisión a la atmosfera de gases de efecto invernadero (GEI) y reducir los malos olores generados por los mismos. El proceso se realiza mediante unos pozos de extracción y sistemas de ductos de conducción los cuales serán complementados más adelante en el mismo proyecto con la instalación de motores o microturbinas para generación eléctrica con el biogás, energía que permitirá alimentar las plantas de tratamiento de lixiviados y de esta manera no consumir energía del exterior. Así mismo, se podrán vender bonos de carbono cuando los precios sean favorables. 

Tratamiento de lixiviados

El relleno sanitario genera alrededor de 400 m3 de lixiviados al día. “La planta de tratamiento de lixiviados tiene una capacidad instalada de 700 m3/día, el tratamiento que se realiza al lixiviado proveniente de la descomposición de los residuos, inicia con una primera etapa consistente en la conducción de este líquido hacia un pondaje de almacenamiento con capacidad de 30.000 m3 aproximadamente, para posteriormente iniciar un pre tratamiento con aireación y posteriormente realizar una regularización para finalizar su tratamiento en el sistema de membranas de nanofiltración, que permite  que el agua sea utilizada para riego de vías y de zonas verdes. El concentrado que se genera producto del tratamiento se recircula al vaso de disposición para tener un proceso cíclico y no tener vertimientos en ninguna zona del relleno no autorizada”, dijo, Alejandro Mendoza - Coordinador de la Interventoría del RSNM.

Los municipios que se benefician del RSNM son Albán, Anolaima, Bituima, Bojacá, Cachipay, Cajicá, Carmen de Carupa, Cogua, Cota, Chaguaní, Chía, Chocontá, El Colegio, El Peñón, El Rosal, Facatativá, Fómeque, Funza, Fúquene, Gachalá, Gachancipá, Gachetá, Gama, Granada, Guachetá, Guasca, Guatavita, Guayabal de Síquima, Junín, La Calera, La Mesa, La Palma, La Peña, La Vega, Lenguazaque, Machetá, Madrid, Manta, Mosquera, Nemocón, Nimaima, Nocaima, Pacho, Paime, Quebradanegra, Quipile, San Antonio del Tequendama, San Cayetano, San Francisco, Sasaima, Sesquilé, Sibaté, Silvania, Simijaca, Soacha, Sopó, Subachoque, Suesca, Supatá, Susa, Sutatausa, Tabio, Tausa, Tena, Tenjo, Tibirita, Tocancipá, Topaipí, Ubaté, Útica, Vergara, Vianí, Villagómez, Villapinzón, Villeta, Yacopí, Zipacón, Zipaquirá.

Finalmente, uno de los proyectos a futuro es ampliar la capacidad del RSNM, que actualmente funciona en tres vasos de disposición con una capacidad aproximada de 8 millones de m3, con una vida útil aproximado de 11 años. Se busca es que en este mismo terreno se efectúe una ampliación de un cuarto vaso de disposición, denominado vaso D, que garantice una recepción de residuos por 10 años más. Para ello el consorcio realiza todas las gestiones para solicitar los permisos a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.

La historia

El proyecto Relleno Sanitario Nuevo Mondoñedo, RSNM nació en 2000, cuando las autoridades ambientales iniciaron acciones para cerrar los botaderos a cielo abierto como lo fue, en su momento, el botadero de Sabrinsky. Es así como pasados siete años en los cuales se obtuvieron la licencia ambiental, los permisos respectivos y se realizó la construcción como tal, entró en funcionamiento el relleno sanitario en 2007, en el lugar que durante los últimos 12 años presta  ininterrumpidamente sus servicios al departamento.

El RSNM se encuentra en el predio Cruz Verde del municipio de Bojacá, entre la vía que de Mosquera conduce a La Mesa, en un área de 76 hectáreas de las cuales están licenciadas para el uso como relleno sanitario 17. La operación diaria permite recibir 1.500 toneladas de residuos sólidos urbanos de 78 municipios de Cundinamarca a los que la administración departamental garantiza la prestación del servicio de aseo asegurando el adecuado cumplimiento de este componente.

mcp

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