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Ha sido uno de los lugares más emblemáticos en la historia del país. Por él pasaron Gonzalo Jiménez de Quesada -fundador de la capital-, José Celestino Mutis en su gran Expedición Botánica e incluso el reconocido científico alemán Alexander von Humboldt


En el lugar se inauguró, en 1928, un lujoso hotel de arquitectura francesa que terminó por impulsar el turismo en la zona. No obstante, la acelerada contaminación del río Bogotá fue desincentivando el interés de los visitantes. También, la desviación del río para la generación de energía eléctrica disminuyó el caudal que cae por el Salto y la gigantesca cascada parecía completamente seca.

 

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Los malos olores y un río que perdía su intensidad terminaron por ahuyentar a los turistas. El hotel cerró sus puertas en la década de los 80 y el Salto del Tequendama empezó a transformarse en un simple recuerdo.

Rescatando un patrimonio del olvido

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) renovó la concesión de las aguas del río para generación eléctrica a la empresa Emgesa y autorizó dejar un caudal ecológico de solo 1 metro cúbico por segundo (m3/s). Se hizo una modificación a una resolución de 1997. Ni siquiera se hizo un nuevo estudio, y para nuestra sorpresa se concesionó a la multinacional un caudal de 34 metros cúbicos por segundo para generar energía y se dejó un caudal mínimo de solo un metro cúbico por segundo. 

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El tema del caudal ecológico es confirmado por Emgesa. La empresa le aseguró a Mongabay Latam que de acuerdo con la disponibilidad del recurso hídrico, se garantiza un mínimo de 1 m3/s como caudal ecológico y que “la concesión de aguas para la operación de nuestras centrales fue renovada hasta el año 2038”. La compañía además asegura que en la zona (las Cadenas Pagua y Casalaco del río Bogotá) generan en su conjunto 860 Megavatios (MW), alimentando el sistema de energía interconectado nacional, con una energía media equivalente a 53% de la demanda de Bogotá y que “garantiza la atención de más de 2,4 millones de clientes residenciales, comerciales, industriales y oficiales ubicados en la capital y su zona de influencia, bajo condiciones adecuadas de calidad y confiabilidad”.

Carlos Antonio Bello Quintero de la dirección de Evaluación, Seguimiento y Control Ambiental de la CAR comenta que la modificación de la concesión de aguas otorgada a Emgesa se hizo de acuerdo al informe Técnico 102 de 2016, en el que se determinó que el caudal ambiental en las compuertas de Alicachín -que se abren y cierran para permitir el paso de agua hacia el Salto- debía ser de 3,5 m3/s, pero que está sujeto a revisión una vez el Ministerio de Ambiente genere la metodología para su cálculo acorde con lo dispuesto en la Sentencia del Consejo de Estado de 2014 sobre el río Bogotá.

Cuando Mongabay Latam le preguntó a la CAR cómo se ve afectado el ecosistema y la biodiversidad circundante al Salto del Tequendama por cuenta del poco caudal que llega, Carlos Antonio Bello contestó que a la altura de las compuertas Alicachín hay una disminución evidente de caudal por la captación de aguas de Emgesa y que hay altas concentraciones de carga orgánica. “Esta Corporación realizó un análisis por la derivación de aguas a la altura de las Compuertas de Alicachín, donde concluye que existe un área afectada por la disminución de caudal, por lo que se requirió la presentación de un Plan de Compensaciones con el fin de generar medidas por los efectos que no pueden ser corregidos o mitigados, que incluya alternativas dirigidas a resarcir o retribuir a las comunidades, regiones, localidades y al entorno natural”.

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Fuente:  MONGABAY / ANTONIO JOSÉ PAZ CARDONA

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