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La Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca impuso una medida preventiva con la que se frenó el relleno, con tierra y escombros, de la que se conoce popularmente como la chucua de Fagua, una especie de quebrada que se ubica en el occidente de Chía


“Los rellenos indiscriminados de tierra, la presencia de maquinaria y vallados no son característicos de una chucua. La CAR determina imponer medida preventiva consistente en la suspensión de actividades que afectan seriamente a ese ecosistema”, indicaron en la Corporación.

La decisión la tomaron después de inspeccionar al cuerpo de agua tras las denuncias ciudadanas, y además lo declararon como humedal, porque tiene una longitud de 5,8 kilómetros, nace en los cerros occidentales de Chía y desemboca en el río Frío, afluente del Bogotá.

“Por su longitud y dimensiones variables a lo largo de su recorrido, la autoridad ambiental la consideró como un humedal. Además se pudo constatar el avistamiento de aves, la presencia de diferentes especies endémicas de la región, diversidad de fauna y flora”, informaron en la CAR.

Aunque se frenó la intervención, la chucua alcanzó a sufrir daños ambientales. “Taparon una extensión de un kilómetro y medio de esa quebrada que tiene en algunos lugares de 10 a 15 metros de ancho y cuatro de profundidad”, aseguró José Antonio Parrado, coordinador de Planeando a Chía, uno de los colectivos ciudadanos que abogó por la protección de la chucua.

Y las afectaciones que le provocaron a ese ecosistema podrían tardar para resarcirse. “En ese cauce vivían aves y pequeños mamíferos. Ahora a esa fauna le quitaron su hábitat y la transformaron en un pequeño canal de un metro de ancho, totalmente ajeno a la naturaleza misma de la quebrada. Nadie ha hecho estudio de los daños que se le causaron, pero se sabe que cuando se cambia el curso normal de un cuerpo de agua, los animales que vivan en él tienen que irse a buscar otro lugar”, explicó el biólogo Carlos Eduardo Ángel, que en el 2014 fue secretario de Ambiente de Chía. 

El arrojo de tierra en el humedal se estaba realizando, señaló la comunidad, sin autorización y al parecer se buscaba secarla para que allí se desarrolle un proyecto urbanístico. 

“Olímpicamente contrataron maquinaria y comenzaron a rellenar para ganar más espacio y poder construir apartamentos”, aseguró Luis Fernando Parrado, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Fagua. El líder comunitario agregó que en esa zona, como se estípula en las modificaciones que le hicieron en 2016 al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del municipio, se busca construir vivienda a través de un plan parcial.

EL TIEMPO consultó con la alcaldía de Chía, y aunque señalaron que en esa zona sí se autorizó, mediante el POT, que en el futuro se construya vivienda, por el momento no se habían expedido permisos para realizar intervenciones en la chucua.

“Se tiene proyectado el desarrollo del Plan Parcial n.° 15, pero se aclara que a la fecha no se ha presentado ante la Administración municipal ningún proyecto para el desarrollo del mismo. Tampoco se han otorgado autorizaciones o conceptos técnicos para rellenar o modificar el cauce de esa fuente hídrica”, informaron.

No obstante, para la comunidad hubo negligencia por parte de la Administración municipal. “Permitieron que durante dos meses llegaran volquetadas y volquetadas, y no movieron un dedo para prevenir todo el daño al medioambiente a pesar de los reclamos de la JAC de Fagua, de los vecinos y de unos seis colectivos ciudadanos ambientales. Se excusaron diciendo que ellos no sabían si era un vallado o un canal”, señaló José Antonio Parrado.

En la Alcaldía de Chía dijeron que el 4 de septiembre enviaron a los funcionarios de la Secretaría de Ambiente a inspeccionar el lugar: “Se realizó un movimiento de tierras sin autorización de la CAR o de la Alcaldía municipal. El informe técnico fue remitido a la Inspección de Policía Urbanística y Ambiental de Chía, la cual suspendió el movimiento de tierras el 21 de septiembre del 2017”.

Consecuencia de modificar el Plan de Ordenamiento

Para los ciudadanos, el intento de relleno de la chucua de Fagua es consecuencia del auge de la construcción en Chía, por la que, según ellos, se modificó el POT del municipio en el 2016 para que construir 30.000 unidades de vivienda. “Ese ordenamiento se hizo para favorecer a los urbanizadores en detrimento de la calidad de vida de los habitantes. En el POT anterior se establecía cuáles eran las quebradas del municipio. En el nuevo ordenamiento ni las nombran; dice que hay que proteger chucuas, pero no dice cuáles”, puntualizó José Antonio Parrado, de Planeando a Chía.

En la alcaldía respondieron que trabajan para proteger los cuerpos de agua y la chucua de Fagua. “Se determinará el área que debe ser destinada para protección, de acuerdo con la clasificación de las fuentes hídricas. Sí se van solicitar medidas para salvaguardar los cuerpos de agua en Fagua y en todo el territorio del municipio”, aseveraron en la Administración municipal.

Fuente: El Tiempo

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