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Las selfis con animales silvestres cada vez son más comunes en redes sociales. La creciente tendencia en Facebook, Instagram y Twitter, especialmente en los últimos dos años, está impulsando el sufrimiento y explotación de algunos de los animales más icónicos de Latinoamérica, advierte un informe de la ONG World Animal Protection


La organización se alió con Grassriots para retratar la prevalencia, alcance y tendencias alrededor de las selfis con vida silvestre alrededor del mundo. Para ello, se combinaron varios motores de búsqueda con palabras clave, reconocimiento de imágenes e inteligencia artificial para distinguir entre las selfis éticas y las crueles con la vida silvestre, de entre cientos de miles de imágenes públicas en redes sociales, en todo el mundo. 

La tecnología ayudó a identificar en dónde las personas han subido imágenes de turistas abrazando, sosteniendo o interactuando con animales silvestres (selfis crueles). También permitió saber en dónde las personas están subiendo imágenes de animales en sus hábitats naturales, sin interacción directa con las personas (selfis éticas).

Cassandra Koenen, jefa de la campaña Silvestres No Entretenimiento, de World Animal Protection, asegura: “Las especies más icónicas son arrancadas de su hábitat natural para ser usadas como utilería en la fotografías de los turistas, que luego llegan a redes sociales. La realidad es que estos pobres animales son sometidos a un terrible sufrimiento, frente y detrás de cámaras”.

El software utilizado también ayudó a descubrir las diez especies más publicadas en redes sociales. Los perezosos, animales icónicos de Centro y Suramérica, son la tercera especie más fotografiada en redes sociales, después de los canguros y los elefantes.

La investigación encontró que más del 20 por ciento de las especies involucradas están catalogadas bajo algún grado de amenaza, muchas al borde de la desaparición. Más del 60 por ciento se supone que están protegidas por legislación internacional.

El informe revela que en dos ciudades próximas al Amazonas —Manaos, en Brasil, y Puerto Alegría, en Perú— los animales son removidos de su hábitat silvestre, casi siempre de manera ilegal, y usados por operadores turísticos que los explotan y lastiman con el fin de que los turistas tengan la oportunidad de fotografiarse sosteniendo a un animal.

Tanto en público como en privado, los investigadores descubrieron evidencias de la crueldad en la que viven los animales silvestres, incluyendo: perezosos (que son capturados del hábitat silvestre, atados con cuerdas a los árboles y viven menos de seis meses bajo esas condiciones), tucanes (con abscesos en las patas), anacondas (lesionadas y deshidratadas), caimanes (con bandas elásticas en sus hocicos), ocelotes (encerrados en pequeñas jaulas), osos hormigueros (maltratados).

“La manía por las fotografías con especies exóticas es un fenómeno mundial alimentado por los turistas, quienes suelen ignorar las horribles condiciones y el terrible trato que soportan los animales silvestres para que un turista tenga una fotografía especial. Detrás de escenas, estos son arrancados de sus madres cuando aún son bebés, y escondidos en estrechas y sucias condiciones, causándoles severos traumas psicológicos”, comenta Steve McIvor, CEO de World Animal Protection. 

Según los resultados, entre el 2014 y junio del 2017, hubo un incremento del 292 % en el número de selfis con vida silvestre subidas a Instagram. Más del 40 % de las fotos muestran algún tipo de crueldad.

Fuente: El Tiempo

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