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Después de las inundaciones que dejó la ola invernal hace cinco años aproximadamente, la entidad identificó la necesidad de intervenir, de manera prioritaria, 68 kilómetros de la cuenca media del río


Con el fin de evitar el riesgo de inundación ante la eventual llegada de la ‘Niña’ en los últimos meses del 2016, como se pronosticó desde principios de año, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha adelantado las obras necesarias para que el río Bogotá pueda transportar más agua de llegarse a dar este fenómeno.

Después de las inundaciones que dejó la ola invernal hace cinco años aproximadamente, la entidad identificó la necesidad de intervenir, de manera prioritaria, 68 kilómetros de la cuenca media del río, que va desde el puente de la Virgen (Cota) hasta antes del embalse del Muña en Alicachín (municipio de Soacha), con obras de adecuación hidráulica que permitieran ampliar su capacidad de transportar agua.

Antes de la ola invernal del 2011, el río tenía una capacidad para canalizar agua entre 80 y 100 metros cúbicos por segundo, y con ‘la Niña’ de ese año, ésta llegó a los 130 metros cúbicos por segundo, motivo por el cual se produjeron las inundaciones en la Sabana de Bogotá. 

Hoy, según la CAR, el río tiene una capacidad para transportar hasta 200 metros cúbicos por segundo. 

“En 2011, el río se desbordó porque perdió su capacidad, hoy esta es el doble a la de ese año... Cuanto mayor sea la capacidad del río de transportar agua, mayor vaso tenemos y menor riesgo de inundación tenemos.”, explicó el director de la CAR, Nestor Guillermo Franco.

Para lograr esta capacidad, fue necesaria la limpieza del río y compra de predios que permitiera correr 30 metros el jarillón hacia un lado y así ampliar su playa.

Franco dijo que en el proceso de descontaminación del río se encontraron diferentes elementos que a su vez le quitaban espacio para el almacenamiento de agua. 

“En 2011, el cauce tenía 30 metros en promedio con un nivel de sedimentación muy alto (basura, colchones, llantas, rollos de tela)”, agregó el funcionario, al explicar que lo “que se hizo fue quitar el sedimento y ampliar el cauce (o el vaso del río) en promedio en 30 metros aproximadamente más 30, que fue en lo que corrimos el jarillón”.

Esto significa que la playa hacia un lado del río quedó de 30 metros y, por ende, el cauce quedó con la posibilidad de ser de 60 metros para el momento en que se requiera. 

Sin embargo, para lograr esta ampliación fue necesario la compra de aproximadamente 6 millones de metros cuadrados de tierra en la zona que comprende la cuenca media del río, para lo que se invirtieron alrededor de $65.000 millones. 

“Nosotros no teníamos espacio para que el río creciera, por eso tuvimos que comprar predios”, comentó el Director de la CAR.

Hasta la fecha se han intervenido 58 de los 68 kilómetros planeados, y se espera que se termine con los restantes en febrero del próximo año. 

Así mismo, está planeada la intervención de la cuenca alta del río (que va desde el nacimiento, en Villapinzón, hasta el puente de la Virgen), en la que está prevista también la ampliación de la playa con el movimiento de los jarillones a cada lado. Para esto, la inversión estimada es de 40 millones de dólares.

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