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  • Chucua se le llamaba al humedal por los Muiscas, habitantes de la sabana de Bogotá antes de la llegada de los conquistadores
  • Acuerdo 17 de 1992 declara la Reserva Forestal Protectora Pantano Redondo

Los humedales son ecosistemas de gran importancia biológica, social, cultural y dentro de la estructura ecológica principal hacen parte del sistema de áreas protegidas, entendida como “el conjunto de espacios con valores singulares para el patrimonio natural".

Estos ecosistemas constituyen un recurso de gran valor económico, científico, cultural y desempeñan un papel esencial en la adaptación al cambio climático y en la atenuación de sus efectos. Son terrenos saturados con agua que combinan las características de ecosistemas terrestres y acuáticos, y mantienen una actividad biológica que se adapta muy bien a ambientes húmedos.

Pantano Redondo una reserva hídrica que no debemos olvidar

Según la CAR en Zipaquirá el Acuerdo 17 de 1992 declara la Reserva Forestal Protectora Pantano Redondo y nacimiento del río Susagua.

Esta reserva ubicada en la vereda de El Alto del Águila, a 3.800 metros de altura. Está rodeada de vegetación endémica, en esta laguna nace el Río Susaguá que baña a Zipaquirá y otros municipios vecinos. Las zonas de reserva forestal municipal conforman un área de 2.100 hectáreas en las cuales se pueden encontrar formaciones de ecosistemas de páramo y sub-páramo y muestras importantes de bosque alto andino.

En este sector del Páramo de Guerrero se han logrado identificar más de 300 especies de plantas, entre las que se encontró una especie endémica de este páramo: El Frailejón (Espeletia Tausana), y como hallazgo científico de fauna endémica se encontró una especie de rana la Eleotherodactylus Susagua.

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Sin embargo, el impacto ambiental es alto, pues esta zona está dedicada al monocultivo de papa y zanahoria, deteriorando drásticamente el suelo; así como también la explotación minera, principal causante del envenenamiento de cuencas de agua que suerte a gran parte de la población y que se va extendiendo por todo el Páramo de Guerrero.

Pero el problema no acaba aquí. Según el diario El Espectador la Federación de Productores de Carbón de Cundinamarca ha señalado que “en esta área se ubican 63 empresas mineras y gran parte de la producción de papa de Zipaquirá y Tausa que son dos de los principales productores de Cundinamarca y Colombia. La economía y la vida fiscal de los municipios gira en torno a la minería y la agricultura, que son las únicas generadoras de impuestos y de empleo directo e indirecto”. Es allí donde los ciudadanos conscientes del deterioro de la tierra se preguntan ¿Cómo van a vivir sin perjudicar el páramo?

Según el Informe para la Convención Marco de Naciones Unidad para el Cambio Climático realizado por el IDEAM los sistemas colombianos más vulnerables a los efectos del cambio climático serían los de alta montaña. Provocando que el 56% de los páramos en Colombia desaparezcan.

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