Miles de familias en Gaza siguen sin saber qué ocurrió con sus seres queridos. Una experiencia humanitaria desarrollada en Colombia plantea una alternativa para localizarlos e identificar sus restos sin esperar al fin de la guerra.
Tres años después del inicio de la guerra en Gaza, miles de familias continúan atrapadas en una incertidumbre devastadora: no saben dónde están sus seres queridos ni qué ocurrió con ellos. Algunos podrían permanecer bajo los edificios destruidos por los bombardeos; otros siguen sin ser localizados.
La magnitud de la tragedia es difícil de dimensionar. Según estimaciones del Equipo Nacional palestino de seguimiento de personas desaparecidas, más de 10.000 personas están desaparecidas en la Franja de Gaza y se cree que más de 8.000 permanecen bajo los escombros.
Sin embargo, la búsqueda no depende únicamente de encontrar los lugares donde podrían estar. También hacen falta equipos, laboratorios forenses, pruebas de ADN y sistemas que permitan reunir información dispersa.
En medio de estas dificultades, una experiencia desarrollada en Colombia ofrece una alternativa: comenzar la búsqueda con un enfoque humanitario, sin esperar a que termine el conflicto o se establezcan mecanismos de justicia.

Ministro israelí pide matar a 30 o 40 personas cada noche en Gaza
Más de 10.000 desaparecidos: la dimensión de la tragedia en Gaza
Las cifras reflejan una crisis que sigue creciendo en complejidad. El equipo palestino ha documentado individualmente más de 9.500 casos de desaparición, incluidos alrededor de 4.700 correspondientes a mujeres y niños.
Detrás de cada registro hay una familia que intenta reconstruir sus últimos movimientos, identificar el lugar donde pudo desaparecer su ser querido y encontrar alguna evidencia que permita conocer su destino.
La destrucción de edificios, los desplazamientos masivos y la falta de recursos técnicos han convertido esa tarea en una carrera contra el tiempo.
Cuanto más se demora la recuperación de los restos, mayor es el riesgo de perder información que podría resultar decisiva para identificarlos.
¿Por qué es tan difícil encontrar a los desaparecidos?
La desaparición de personas en Gaza no responde a una sola causa. La búsqueda se enfrenta a obstáculos que se acumulan y dificultan tanto la localización como la identificación.
Entre los principales problemas están:
- Edificios destruidos: miles de personas podrían permanecer bajo los escombros, donde la recuperación de restos requiere maquinaria y personal especializado.
- Falta de laboratorios forenses: la escasez de instalaciones y pruebas de ADN limita la identificación científica.
- Información dispersa: distintas organizaciones pueden tener registros parciales que no siempre están integrados.
- Desplazamientos masivos: resulta más difícil establecer quién vivía en cada edificio y quién estaba allí cuando fue destruido.
- Deterioro de los restos: el paso del tiempo complica los análisis y puede reducir las posibilidades de identificación.
La combinación de estos factores explica por qué localizar a una persona desaparecida exige mucho más que ingresar a una zona destruida y recuperar cuerpos.

De la Espriella desafía las críticas y reafirma su apoyo a Israel: estas son las decisiones que tomó
La experiencia de Colombia que podría ayudar a Gaza
Omar Al-Assouli, asesor estratégico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Palestina, considera que el modelo colombiano puede aportar herramientas para afrontar esta emergencia.
Su interés se centra en la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), creada a partir del Acuerdo de Paz de 2016.
Esta entidad tiene un mandato humanitario y extrajudicial. Su función consiste en buscar a personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado colombiano, tanto a quienes puedan seguir con vida como a quienes fallecieron y cuyos restos deben ser recuperados, identificados y entregados a sus familias.
A diferencia de un proceso judicial, la búsqueda humanitaria no tiene como objetivo determinar responsabilidades penales. Esto permite avanzar en la localización de las personas sin supeditar todas las actuaciones al desarrollo de investigaciones o juicios.
Para Al-Assouli, esa diferencia es fundamental en un territorio donde las familias necesitan respuestas inmediatas.
La propuesta no consiste en trasladar mecánicamente el modelo colombiano a Gaza, sino en aprovechar sus principios para organizar la búsqueda en condiciones extraordinariamente difíciles.
Buscar a los desaparecidos sin esperar el fin de la guerra
Uno de los principales aprendizajes de la experiencia colombiana es que la búsqueda puede comenzar antes de que exista un acuerdo de paz definitivo.
Al-Assouli explica que, al principio, resultaba difícil plantear esa posibilidad porque muchas personas consideraban necesario detener la guerra o alcanzar un acuerdo político antes de iniciar el trabajo.
El contacto con la UBPD permitió identificar otro camino: priorizar el derecho de las familias a conocer el destino de sus seres queridos.
En palabras del asesor, las personas afectadas necesitan información sobre sus familiares y no necesariamente un proceso de justicia transicional como primera respuesta.
La justicia puede ser importante para establecer responsabilidades, pero no reemplaza la necesidad inmediata de saber dónde está una persona desaparecida ni de recuperar sus restos.
Esta distinción permite entender por qué un mecanismo humanitario podría resultar útil incluso mientras persisten las condiciones que impiden una solución política al conflicto.

Colombia abrirá embajada en Jerusalén y desata un debate internacional: ¿qué hay detrás de la decisión?
Un sistema único para reunir la información de las familias
Otro de los aprendizajes que destaca Al-Assouli es la importancia de centralizar los datos disponibles.
Actualmente, las familias pueden verse obligadas a proporcionar información repetidamente a distintas organizaciones, agencias internacionales y entidades humanitarias. Además de aumentar su desgaste emocional, esta fragmentación puede dificultar la reconstrucción de cada caso.
La propuesta consiste en desarrollar un sistema integral que reúna los registros existentes y permita aprovechar el trabajo que ya realizan diferentes actores, incluida la Cruz Roja y las organizaciones no gubernamentales.
¿Cómo funcionaría la centralización de datos?
Un sistema coordinado podría facilitar varias tareas esenciales:
- Consolidar los registros de personas desaparecidas en una base de información común.
- Evitar duplicidades y reducir la necesidad de que las familias repitan una y otra vez sus testimonios.
- Relacionar datos sobre el lugar de desaparición, los últimos movimientos conocidos y los posibles lugares de recuperación.
- Preservar información que podría perderse con el tiempo.
- Facilitar la identificación de restos mediante la coordinación con especialistas forenses y laboratorios, cuando existan condiciones para hacerlo.
La tecnología puede ayudar a organizar grandes cantidades de información, pero no sustituye el trabajo de campo, la protección de los datos ni los recursos científicos necesarios para identificar a las personas.
Por eso, la coordinación entre instituciones debe ir acompañada de procedimientos confiables para registrar, conservar y contrastar cada dato.
Las familias también son protagonistas de la búsqueda
La experiencia colombiana muestra que la búsqueda de desaparecidos no depende exclusivamente de las instituciones.
En Colombia, familiares, organizaciones sociales, personas buscadoras y profesionales de distintas disciplinas han contribuido a reconstruir historias y localizar a quienes desaparecieron durante el conflicto armado.
Muchas de estas labores han sido impulsadas por mujeres que, además de buscar a sus seres queridos, han desarrollado capacidades para acompañar a otras familias y exigir respuestas.
En Gaza también son las familias quienes, en medio de enormes dificultades, intentan encontrar señales que permitan esclarecer lo sucedido.
Algunas regresan a los lugares donde pueden ingresar y buscan con sus propias manos o herramientas rudimentarias. Su objetivo es encontrar evidencias, recuperar los cuerpos y darles sepultura.
Sin embargo, la voluntad de las familias no puede reemplazar los equipos de protección, la maquinaria, los conocimientos de antropología forense ni los procedimientos adecuados para recuperar e identificar restos humanos.
El desafío consiste en respaldar esa búsqueda con coordinación institucional, acompañamiento y capacidades técnicas.
Los obstáculos que todavía frenan la búsqueda en Gaza
Aunque el enfoque humanitario ofrece una posible ruta de trabajo, las condiciones sobre el terreno siguen siendo extremadamente complejas.
Al-Assouli señala que una parte importante del territorio está fuera del control de las autoridades palestinas. Incluso en las zonas donde es posible acceder, faltan recursos para examinar los restos y realizar las tareas de recuperación.
En los sectores bajo control palestino, describe métodos de búsqueda muy rudimentarios y una carencia de maquinaria pesada, como grandes excavadoras.
La falta de laboratorios forenses y pruebas de ADN agrava el problema. En algunos centros se conservan muestras y se registran restos sin identificar, a la espera de que existan las condiciones para realizar los análisis correspondientes.
El tiempo puede borrar pistas decisivas
Los restos humanos que permanecen bajo edificios destruidos pueden deteriorarse con el paso del tiempo. Además, algunos cuerpos recuperados requieren conocimientos especializados para establecer su identidad.
La antropología forense, los análisis genéticos y la documentación adecuada pueden ser determinantes para esclarecer estos casos. Sin embargo, la disponibilidad limitada de profesionales, equipos e instalaciones dificulta avanzar al ritmo que necesitan las familias.
El problema también tiene una dimensión documental. Cuando un edificio desaparece y sus habitantes se dispersan, reconstruir quién estaba allí y quién no volvió a ser visto resulta mucho más complicado.
En un territorio donde millones de personas han tenido que abandonar sus viviendas, la memoria de los vecinos y los registros previos pueden convertirse en fuentes importantes de información.
No obstante, esos testimonios necesitan ser recopilados y contrastados de forma organizada para contribuir a una búsqueda efectiva.
¿Qué puede cambiar si Gaza adopta un enfoque humanitario?
La experiencia colombiana no elimina los obstáculos materiales ni garantiza que todas las personas desaparecidas puedan ser localizadas. Su principal aporte es demostrar que existen formas de organizar la búsqueda sin esperar a que se resuelvan todos los problemas políticos y judiciales.
Un mecanismo humanitario coordinado podría ayudar a reducir la dispersión de información, preservar testimonios y establecer procedimientos para localizar, recuperar e identificar restos cuando las condiciones lo permitan.
Para que funcione, sería necesario contar con acceso seguro a los lugares de búsqueda, recursos técnicos, cooperación entre organizaciones y garantías para las familias que aportan información.

Países Bajos sorprende a Europa: prohibirá compra y venta de productos de asentamientos israelíes
También sería fundamental proteger los datos personales y respetar la dignidad de las personas desaparecidas y de sus familiares.
La lección más importante es que la búsqueda no debería quedar suspendida hasta el final de la guerra. Cada día sin información representa una nueva carga para quienes siguen esperando noticias.
Mientras las familias de Gaza intentan reconstruir lo ocurrido, la experiencia de Colombia plantea una posibilidad concreta: convertir esfuerzos aislados en un proceso organizado que mantenga abierta la búsqueda, incluso en medio del conflicto.
Conocer el destino de una persona desaparecida no es solamente una cuestión judicial o administrativa. Es una necesidad humana que afecta a miles de familias. Compartir información sobre estas iniciativas también puede contribuir a que el debate sobre la búsqueda, la identificación y el acompañamiento a las víctimas permanezca visible.
















