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Si los arqueólogos "juegan" con la basura que dejaron nuestros antepasados, Tomás Mendizábal, responsable de clasificación de objetos que han aparecido durante las obras de ampliación del Canal de Panamá, ha estado inmerso en todo un parque temático


Desde el 2007 se han encontrado y clasificado unos 2.250 objetos que dan cuenta de la historia comercial del istmo de Panamá desde épocas precolombinas.

Dientes, dagas, chimeneas, restos de puentes y cementerios abandonados por las compañías de Francia y Estados Unidos a principios del siglo pasado, evidencian el papel de tránsito humano que ha tenido Panamá.

"El grueso de los artefactos que hemos encontrado es de la inserción de Panamá como clave para el tránsito mundial", le dice Mendizábal.

Se trata de uno de los proyectos arqueológicos más importantes que se haya hecho en el país centroamericano. Para poder rescatar las piezas hubo que capacitar y sensibilizar a todos los obreros y trabajadores involucrados en la zona.

"Cada vez que alguien encontraba algo se llamaba al arqueólogo, quien en 24 horas tenía que acudir al lugar y evaluar el objeto", dice Zuleika Mojica, especialista de protección ambiental del Programa de ampliación del Canal.

Y a juzgar por la cantidad de muestras, el teléfono de Mendizábal llegó a sonar con bastante frecuencia. "Lo divertido de trabajar en esta zona es que estamos hablando de un área tan grande que hay evidencias de todos los períodos", cuenta el experto.

La mayoría de los hallazgos han sido restos de maquinaria industrial, lo que ha significado todo un reto para su análisis debido a la propiedad de oxidación de estos materiales.

Sin embargo, una de las piezas más sorprendentes para Mendizábal fue una daga de acero del período colonial que encontraron en casi perfecto estado.

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