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Un reporte de la ONU divulgado este jueves acusa al gobierno sirio de un ataque con gas sarín que dejó más de 80 muertos el pasado abril, al tiempo que Washington reiteró que el régimen de Bashar al Asad debe ser excluido del futuro de Siria


El panel conjunto de la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por su sigla en inglés) indicó en el esperado informe que el "sarin fue lanzado en una bomba desde un avión".

El grupo de expertos "está seguro de que la República Árabe de Siria es responsable del lanzamiento de sarín en Khan Sheikhun el 4 de abril de 2017", señala el documento. Más de 80 personas murieron en el ataque químico a ese pueblo, ubicado en la provincia de Idlib, en el noreste de Siria. 

Las impactantes imágenes del ataque causaron la indignación de la comunidad internacional, luego del cual Estados Unidos lanzó misiles contra la base aérea desde donde, asegura, fue lanzado el ataque. El mes pasado, investigadores de la ONU especializados en crímenes de guerra dijeron que tenían evidencia de que la fuerza aérea siria estaba detrás del mortífero ataque con sarín, a pesar de reiterados desmentidos de Damasco. 

El informe de la ONU fue emitido dos días después de que Rusia vetara un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos para que se ampliara la investigación para establecer la autoría de los ataques químicos. Rusia, aliado de Siria, sostiene que la liberación del gas sarín fue causado probablemente por una bomba que fue desactivada en tierra y no producto de un ataque aéreo del ejército.

Ningún papel en el futuro de Siria

Este informe de la ONU aumentará la presión sobre el régimen de Bashar al Asad, cuando Washington, tras las victorias contra el grupo Estado Islámico en el campo de batalla, renueva su exigencia de que el presidente se haga a un lado. En Ginebra el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, afirmó ante un grupo de periodistas que Al Asad no tiene papel que jugar en el futuro de Siria.