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Escondido en una pequeña habitación en la capital de Checoslovaquia, usando pasaportes falsos y una prótesis que le transformaba el rostro, Ernesto "Che" Guevara anticipó en 1966 que el capitalismo triunfaría en la Unión Soviética


Guevara observaba que ideas y valores capitalistas habían sido reincorporados en las políticas económicas soviéticas, influenciando cada vez más a la sociedad.

Esos apuntes forman parte de una colección de escritos que son (poco) conocidos como los "cuadernos de Praga", las reflexiones que Guevara hizo en la capital checoslovaca en los meses posteriores a su paso no muy afortunado por el Congo y previos a su última campaña guerrillera en Bolivia.

En ese tiempo, el Che dejaría de lado el fusil y la boina con la estrella para concentrarse en la filosofía, los debates marxistas de la época, y las dificultades económicas para la tan añorada transición al socialismo.

Ese fue el marco en el que el icónico personaje ejecutado en La Higuera, Bolivia, hace cinco décadas realizó sus controversiales críticas a la ortodoxia marxista y al rumbo del bloque socialista.

Dentadura postiza

Guevara desembarcó en Praga siendo uno de los hombres más buscados por los servicios de inteligencia del mundo. Alternaba dos identidades, una de uruguayo y otra de español, usaba una dentadura que le envejecía el rostro y no tenía barba ni cabello.

Es un periodo tan difuso en la vida del guerrillero que la mayoría de sus biografías, incluso las más consagradas, le dedican muy pocas páginas.

No se sabe a ciencia cierta cuántas personas conocían del paradero del Che en 1966, pero la escritora y traductora checa Blanka Stárková afirmó en