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Al menos 251 personas, entre ellas 62 niños, fueron ejecutadas entre marzo y junio en la región de Kasai, en el centro de la República Democrática del Congo (RDC), por agentes del Estado y milicias locales, según un informe de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) publicado este viernes en Ginebra


El balance fue comunicado por un equipo de la oficina del Alto Comisionado de la  ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) que investigó las matanzas en la región de Kasai. 

El informe, que se basa en entrevistas a 96 habitantes de la zona que huyeron hacia Angola, culpa a agentes del Estado del asesinato de siete niños. Los refugiados recordaron la violencia en la región que, según la ONU, está cobrando "una creciente y preocupante dimensión étnica". 

Además de las tropas gubernamentales, la ONU culpó de numerosas atrocidades a la milicia Bana Mura, apoyada por el Estado, y al grupo rebelde Kamwina Nsapu.

"Los supervivientes han recordado los gritos de personas quemadas vivas, la visión de sus familiares perseguidos y asesinados, y su propia huida, aterrados", declaró el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Husein.

Según el informe el grupo de investigadores de la ONU pudo confirmar que entre el 12 de marzo y el 19 de junio, al menos 251 personas fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales. El balance incluye a 62 niños asesinados, 30 de los cuales tenían menos de ocho años. 

El informe atribuye la muerte de 49 menores de edad a la milicia Bana Mura, formada a primeros de año por miembros de las etnias Tshokwe, Pende y Tetela, que llevaron a cabo ataques contra las comunidades Luba y Lulua.

Ola de violencia

Zeid Ra'ad Al Husein exigió al gobierno de la RDC "que actúe sin dilación con el fin de impedir que esa violencia dé lugar a un proceso de purificación étnica a mayor escala". 

La violencia comenzó en la región de Kasai en septiembre, tras la muerte en enfrentamientos de un jefe tribal, conocido como Kamwina Nsapu, que se rebeló contra la autoridad del régimen del presidente Joseph Kabila en Kinshasa y sus representantes locales.

Su muerte desató una ola de violencia que ha ido aumentando con el tiempo, dando lugar a ejecuciones extrajudiciales, violaciones, torturas y la utilización de niños soldados. 

Ante esa situación, el Alto Comisionado decidió enviar unos investigadores para entrevistar a los refugiados que habían huido de las matanzas.

Fuente: AFP

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