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Cuando pensamos en ISIS y todos los grupos terroristas que amenazan la paz mundial y cultivan el pánico en Occidente, muchas veces perdemos de vista una de las preguntas más obvias pero al mismo tiempo más difíciles de responder: ¿de dónde sacan su dinero?


Armas, explosivos, viajes, sueldos y vehículos son solo algunos de sus gastos. A través de diversas investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que ISIS es el grupo terrorista mejor financiado y con más poder económico hasta el momento, un aspecto que lo fortalece y lo vuelve un blanco aún más complicado de vencer.

Una prueba clarísima de que posee cifras multimillonarias es su rápida expansión y evolución: anunció su existencia en el año 2013 y para ese entonces ya se había apoderado de territorios en Siria y de la ciudad de Mosul en Irak, para luego seguir invadiendo otros.

¿Quién lo financia?

En sus comienzos, ISIS recibió donaciones del gobierno del Reino Persa que colaboró públicamente con todos aquellos grupos que se manifestaban en contra del régimen del presidente sirio Bashar al-Assad. También lo ayudaron donantes individuales del Medio Oriente, especialmente de Arabia Saudita, Qatar y Kuwait.

Pero a diferencia de otros grupos terroristas que se mantuvieron financiados por vínculos externos, ISIS logró convertirse en su propio financiador muy rápidamente.

Al tomar el control de extensos territorios en Siria, ISIS se aseguró de encontrar allí una valiosa fuente de dinero: la extracción de petróleo. El negocio del petróleo es de donde ISIS saca la mayor parte de sus recursos. Se estima que por día el grupo terrorista gana 2 millones de dólares solo del petróleo.

Si bien los Estados Unidos han intentado prohibir las exportaciones de petróleo provenientes del Estado Islámico, el intercambio en el mercado negro es muy difícil de controlar y las transacciones todavía se siguen llevando a cabo, en particular con los países vecinos del EI.  Por lo general, el refinamiento se realiza en lugares pequeños y luego se exporta a la frontera con Turquía donde se negocia directamente con empresarios del petróleo.

Cobro de impuestos y extorsiones

Con alrededor de 8 millones de personas bajo su mandato en el califato, el Estado Islámico se asegura de cobrar impuestos para obtener más dinero. A grupos minoritarios cristianos se los obliga a pagar un impuesto especial, para que la opción sea convertirse al Islam o abandonar el territorio.

Quienes viven allí describen que hay un sistema doble: mientras los soldados del Estado Islámico y sus familias reciben hogares y servicio médico gratis, el resto de las personas tienen que pagar sustanciosos impuestos por lo mismo. Se estima que ISIS adquiere 900 millones de dólares al año solo de impuestos.

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