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¿Cómo un hombre que asumió la presidencia ofreciendo una nueva era de compromiso con el mundo terminó siendo un espectador de la catástrofe humanitaria más grande en lo que va de este siglo?


El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, no estaba en contra del uso de la fuerza para proteger civiles.

Sin embargo, hasta el final se resistió a una intervención militar para detener la guerra civil en Siria, que ya suma casi seis años, que ha causado la muerte o el desplazamiento de la mitad de la población del país y cuya brutalidad ha sido documentada en tiempo real a través de las redes sociales.

Parte de la respuesta a esta indignante pregunta ha estado clara desde el principio: Obama fue electo para poner fin a las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán por ciudadanos que estaban cansados de pagar su costo con sangre e impuestos.

Por ello, él era extremadamente reticente a dejarse implicar en otro desastroso conflicto en Oriente Medio.

Sin embargo, cuando el asedio y el bombardeo de ciud