Otros articulos:

americanp

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

La cita fue en el Hotel Plaza de la 5º Avenida de Nueva York. La invitación decía que el atuendo apropiado era blanco y negro. Apropiado, porque la gala celebraba un gran evento en la vida de uno de los juegos más antiguos: el Campeonato Mundial de Ajedrez


El ajedrez importa: hay 600 millones de jugadores, es decir, casi una de cada12 personas del planeta lo juegan.

Y la Federación Internacional de Ajedrez -más conocida como FIDE, por sus siglas en francés- es la única organización deportiva internacional liderada por un ruso, Kirsan Ilyumzhinov.

Lo extraordinario en esa ocasión fue que precisamente él no estaba entre los invitados: recientemente el Departamento del Tesoro de Estados Unidos le prohibió la entrada al país pues lo acusa de ayudar al gobierno de Basar al Asad de Siria.

En el mundo de ajedrez, el juego político es feroz y su rey parece estar en riesgo de jaque mate.

Aunque quizás lo rescate Donald Trump, el peón que ahora reina EE.UU. y ha expresado su simpatía por Vladimir Putin.

El Torneo 

En el torneo que Kirsan organizó, los espectadores -que pagaron US$1.200 para acercarse a la acción- no se pierden una movida de los dos grandes maestros.

El campeonato es un partido de 12 juegos que tienen lugar durante tres semanas. El final fue el 30 de noviembre, el último día del mes en el que también cambiaron las posiciones de las fichas en el tablero de ajedrez global.