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Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como dioses, conociendo el bien y el mal." Génesis 3: 4-5


Bajo el argumento anterior, la humanidad empieza a forjar una sociedad basada en principios, libertades y límites impuestos a través de la ley entendiendo que cada quien teóricamente no podría hacer lo que le venga en gana.

La decadencia de la sociedad

Sin embargo, es notable que esa ley que restringe al ser humano día a día entra en decadencia, fomentando una sociedad menos equitativa, criticando el bien y los buenos valores, como si el bienestar de otros en sí mismo no fuera algo importante, a duras penas la convivencia sobrevive como el último punto que tenemos para entendernos como personas y aun esto al menos en la mayoría empieza a morir como algo que deba tener importancia. ¿Imaginan por un instante como sería la sociedad sin las leyes?

Los nuevos dioses

Hoy en día, la humanidad inclina su pensamiento hacia el entretenimiento mundano y nuevas formas de diversión, el actuar colectivo hace que las mayorías unificadas logren el control masivo de lo que se marca como una tendencia y aun la más ordinaria conducta es aplaudida como si se tratase de un premio a lo absurdo, que por cierto en muchas ocasiones resulta grotesco y sin sentido racional, aun así, justamente ese es el poder de la nueva sociedad apoyando sus dioses, manipular en conjunto a través del falso convencimiento.

Las masas siguen grandes artistas, marcas comerciales, estilos de vida excéntricos, creencias de todo tipo, todo aquello que pueda y deba endiosarse y resulte ser un intento de escape a la situación diaria es una panacea que irónicamente engrandece a esos mismos personajes que poco a poco cobran importancia a tal punto que la gente actúa defendiendo a estos nuevos dioses tan solo por ímpetu obsesivo.

Es más interesante y altamente probable que alguien obsesionado por uno de estos falsos ídolos aun sin conocerlo personalmente y tan solo por ser fanatico del mismo, llegue a cometer atrocidades impensables y es justamente ese endiosamiento lo que los hace actuar en la mayoría de casos del modo incorrecto.

El mal comportamiento

Y ni qué decir de aquellos que se creen más que otros, con toda probabilidad, en el transcurso de la existencia encontrarán al menos una vez en su vida quien les haya hecho sentir mal aludiendo a la superioridad ya sea en conocimientos, dinero, posición social, cargo laboral, bienes materiales o la belleza.

Increíblemente, la religión no escapa a este flagelo y bien podría llevarse el primer puesto en la práctica de la mal llamada “hipocresía”, aunque esto último en principio es absolutamente anti religioso, lo cierto del caso es que quienes están más a la cabeza de dichas instituciones, en la mayoría de las situaciones son quienes menos dan ejemplo a seguir.

¿Hasta dónde llegará esta sociedad definiendo lo que es bueno y malo endiosando el mal comportamiento humano? Solo Dios lo sabe.

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