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El Covid-19 no es algo que suceda todos los días, la gente estaba acostumbrada a su diario vivir, todo parecía igual, pero el virus de una u otra forma modificó el modo como vivíamos antes y después de esta tragedia pública


Algo inevitable

Cuando todo este asunto empezó a llegar a Colombia el resto del mundo estaba en la total incertidumbre, mirando en noticias el increíble volumen creciente de muertes diarias en países como Italia o España donde la enfermedad respiratoria cobró un buen número de víctimas contadas por miles, claramente algo nunca antes visto.

Y ni cerrando el aeropuerto habrían impedido la llegada del Covid - 19 como bien lo dijo mi paisano Ramón “el amigo coronavirus” porque si o si tenía que suceder, el asunto terminó siendo de alcances globales y no solo nuestro país resultó afectado, aquí perdimos la mayoría para no decir que absolutamente todos, muertos tirados en las calles, morgues y crematorios a reventar.

La lambonería política

En ese punto de la situación, empezamos a observar el lobby político marcado por individualismo de liderazgo y supremacía tonta, Iván Duque y Claudia López se enfrascaron en constantes rifirrafes queriendo figurar a ver quien ganaba sacando la primera foto cuando llegaron las primeras vacunas al país (finalmente el ministro de salud los dejo viendo un chispero) o contradiciendo constantemente y mirando quién tenía más favoritismo público mientras toda una población sufría con los encierros en la total incertidumbre y lo anterior poco a poco desespero a la gente, desencadenando un frenesí de anti comportamiento social.

Una vida sencilla

Algo muy cierto en todo este asunto, es que el encierro empezó a evidenciar que muchos gustos no eran tan necesarios como se creía y la gente podía vivir sin realizar actividades que en su momento creyeron “eran prescindibles” para su existencia, dado que las aglomeraciones representaban el mayor riesgo de contagiarse, algo muy paradójico que afectó el ámbito más sensible de la humanidad, el asunto de relaciones abiertas y netamente sociales.

¿Es extremadamente necesaria la rumba y el trago para vivir?

¿Podrían vivir sin ir al cine?

¿Es necesario estar sentado con veinte botellas de cerveza en la mesa para sobresalir ante los demás como el más ebrio acompañado de otros en tan deplorable condición?

¿Es necesario estar metido todo el día en un centro comercial alardeando cuando no hay nada realmente productivo que hacer allá salvo hacer vueltas cotidianas?

A partir de lo anterior, muchas personas reconsideraron las prioridades y las nuevas reglas del ámbito social, entendiendo que la familia se convertía en el primer circulo importante y aunque las estadísticas mostraron irónicamente más casos de violencia familiar, lo cierto de todo es que así como hubo discusiones entre parejas, así mismo muchas se arreglaron, la proporción de beneficios fue mejor que los perjuicios.

Las locuras de la gente

Por otra parte, el encierro afectó mentalmente a algunos y se vieron casos muy locos, por ejemplo, el joven que crió ratas solo por que no tenía otra cosa que hacer en su casa al no poder salir y el anterior ejemplo es bello al lado de otras cosas aún peores que tan solo mencionarlas causaron todo menos algo agradable.

Cada quien aprendió algo de sí mismo de todo este asunto bajo el encierro temporal duradero, algunos sacaron partido de ello, otros terminaron de perderse y quizás a partir de lo que sucedió, el mundo y cada uno esté mejor preparado para la próxima pandemia.

Y a usted estimad@ usuari@ ¿Qué aprendizaje le dejo la pandemia?

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