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No fueron pocos los detractores de Gabriel García Márquez en 1967 quienes señalaron con dedo acusador a quien años más tarde resultara ser Nobel de literatura (1982), por haber usado un estilo reconocido décadas atrás en el brillante escritor mexicano Juan Rulfo – a quien se le distingue como el creador del famoso realismo mágico, recurso muy interesante que permite que en la historia apegada a una realidad descrita con dureza ocurran cosas fantásticas o mágicas, generando toda suerte de situaciones inesperadas y enriqueciendo el texto. Por supuesto que también encontraron muchas similitudes con Balzac y otros autores. El propio García Márquez admite ser influenciado por Rulfo, Kafka, Hemingway y hasta por su abuela, pasando por las fantásticas historias de las mil y una noches


Y es que desarrollar un estilo propio toma tiempo y mucho trabajo. Sin embargo, no es excusa para tomar el trabajo de otro como propio. Pero la literatura como la vida, toma partes de uno y otro para desarrollar un estilo. Otro colombiano famoso en ese aspecto ha sido Rafael Pombo con su ilustre poema Simón el bobito, que resultó ser la traducción de un antiguo poema inglés llamado Simon the simple. Pero las cosas no se detienen allí, porque más que una traducción, es un poema más rico en lenguaje, además con rima, más extenso y más descriptivo que el original. Seguramente hoy en día el caso terminaría en un tribunal, pero lo que nuestro poeta insigne hizo fue una mejora de algo ya hecho, y una gran mejora. De cualquier modo se inspiró en algo para resultar con un producto mejorado.

Volviendo a Gabo no podemos dejar pasar su última novela Memoria de mis putas tristes, que finalmente no fue más que un refrito de la novela del excelentísimo escritor japonés Yasunari Kawabata – La casa de las bellas durmientes, y que nuestro Nobel nunca negó haber tomado a manera de inspiración. En la escena actual aparece una audaz mujer, escritora chilena, Isabel Allende, quien toma el realismo mágico importado por Gabo y lo hace protagonista de la mayoría de sus obras. Esta talentosa y disciplinada escritora llena hoy sus bolsillos habiéndose inspirado en Gabo, quien a su vez se inspiró en Rulfo y otros.

¿Por qué no uso la palabra plagio, copia o fraude? Porque así es la literatura, llena de coincidencias e inspiraciones imposibles de trazar en el tiempo ni en el espacio. Son ideas que surgen – a veces sin percepción de su autor, porque para ser buen escritor primero hay que ser buen lector, y lo que se lee queda impregnado en el cerebro para salir algún día con otra forma.

Me permito moverme ahora a la vida diaria que nos invade con su realidad, y donde no hay nada mágico para resolver los problemas – a menos que tomes a un grupo de incautos jóvenes y les hagas creer que la magia está en la destrucción, la muerte, la venganza y la anarquía. Y ahí tienes entonces la fórmula para destruir una nación: anhelos y sueños. De manera absurda les hacen creer que aún viven en la época anti zarista y andan buscando derrocar una monarquía que ahora apodan como dictadura, donde en realidad lo que hay es una democracia – imperfecta siempre – pero democracia. Les hacen creer que hacen parte del “valiente” ejército rojo – los infames Jemeres que destruyeron Vietnam y Camboya de manera sangrienta e impune – pero no son más que los hijos de personas justas asesinando compatriotas de manera injusta, y haciéndose matar por un líder a quien ni siquiera se le ensucian los zapatos. Esta realidad que les han vendido con soluciones mágicas está inspirada en los sistemas genocidas más bárbaros de la historia del planeta, no en el realismo mágico. Ojalá nuestros jóvenes fueran los escritores del futuro, pero son los simples ejecutores de la barbarie inspirada en una ideología fallida que jamás ha visto progreso alguno excepto para un puñado de corruptos dirigentes que se llenarán (una vez más) los bolsillos con el producto de la destrucción de la historia, la tradición y la población de una nación, ellos son simples peones desechables, máximo serán “honrados” con con una “velatón” y mucha marihuana.

La inspiración maldita es lo que estamos viviendo – la copia de la miseria, de la extorsión, de la desintegración social. Se están escribiendo con sangre las páginas de un libro maldito de esclavitud, copia de otros libros malditos de esclavitud, escritos en otras regiones del mundo, la
tinta está hecha con la sangre y los cerebros de nuestros jóvenes, las páginas con el cuero de sus espaldas.


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