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El costo religioso a través de la concepción monetaria

“Cuando la moneda tintinee en el cobre, que tu alma salga del purgatorio dando un bote” fue la célebre frase publicitaria del fraile dominico alemán Johann Tetzel principal vendedor de indulgencias católicas entre 1503 y 1510


La fe, como un asunto propio y a veces por influencia externa, lleva al ser humano a la búsqueda de algo netamente espiritual que satisface sus creencias, claro esta, no es el caso con los ateos, agnósticos, nadaistas o quienes creen en algo más allá de lo cristiano pues no tienen mayor preocupación por asuntos religiosos sin que esto necesariamente represente irrespeto alguno, sencillamente, este tema no es relevante en su vida.


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El Diezmo y su noble causa

Desde la Biblia, se define en el antiguo testamento como “la décima parte entregada a contribuciones para necesidades en forma de dinero o productos”. Se implementó para ayudar en principio a la tribu de Levi, cuyo mandato fue velar por el servicio sagrado del tabernáculo hacia los israelitas haciendo que las tribus restantes hicieran dichas donaciones para el sostenimiento de los levitas cuya herencia no fue en tierra sino en contribuciones, en definitiva, los levitas vivían de los donativos de las 11 tribus restantes (eran 12)

Esta ayuda llamada “Diezmo” con el tiempo se extendió no sólo a sacerdotes levitas, en virtud de las necesidades de los más oprimidos, se amplió para ayudar al niño huérfano, la viuda pobre, el anciano desvalido y a quien no tiene vestido ni alimentación o sencillamente no tenía como sustentarse en su día a día.

La fe y el diezmo se transforman en negocio

Para el año 567 d.c. Durante el Consejo de Tours el asunto cambió, las necesidades de la tribu de Levi quedaron históricamente en el total olvido puesto que para este tiempo, la fe judía había sufrido transformaciones ideológicas y fue obligatorio contribuir no solo para los necesitados sino para la naciente religión impuesta por Constantino el grande y el mantenimiento de sus templos a nivel estructural. Posteriormente, otras confesiones de fe adoptaron este nuevo modelo de negocio auto sostenible relegando a un segundo lugar el fundamento inicial del diezmo y así, dar paso a distintas modalidades de cobro que al final engrandecieron y dieron poder y autoridad a la misma iglesia y sus dirigentes.

Las iglesias protestantes tampoco escapan a la infame práctica de recaudar dinero a través del diezmo bajo dos modelos conocidos: donación generosa u obligatoria. Es notable que este dinero se vea reflejado en la mayoría de casos en infraestructura, opulencia y ostentosidad, por supuesto no sin antes ver como sus líderes se hacen millonarios mientras los fieles a duras penas hacen parte de dichas confesiones de fe y los más necesitados son los menos tenidos en cuenta o peor aún ni existen a los ojos de sus dirigentes.

Al día de hoy, un buen número de iglesias cristianas y de otras denominaciones no pagan impuestos y las leyes de cada nación en la mayoría de casos favorecen el culto libre siempre y cuando esto supuestamente no constituya un crecimiento exponencial en sus bienes materiales que fomenten riqueza propia en sus líderes y feligreses, sin embargo, la realidad evidencia totalmente lo contrario, de hecho, la lista de algunos millonarios a nivel mundial está constituida por personas que lideran algunas iglesias en particular.

La simonía

Es la compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos, sacramentos, reliquias, promesas de oración, la gracia, la jurisdicción eclesiástica, la excomunión, etc.

El papa Gregorio VII (1020-1085), antes monje cluniacense Hildebrando de Soana, acabó con la venta de cargos eclesiásticos durante la llamada Querella de las Investiduras.

La venta del perdón

Como fue mencionado al inicio del artículo, Johann Tetzel fue para su tiempo un excelente publicista, pues a punta de parla y mentiras bien constituidas teológicamente hablando, logró convencer al vulgo de aquel tiempo para adquirir una indulgencia o lo que es lo mismo “comprar el perdón de los pecados”.

“Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo". - Mateo 10:8 Versión Dios Habla Hoy

Dinero y más dinero

Cobran por un bautismo, por un entierro, por una exhumación o dejarlo en tierra, por la misa, por la primera comunión, por la confirmación, por sacar el alma del purgatorio y hasta en el peor de los casos por entrar al cielo…Analizando este punto del texto bíblico anterior, en verdad no alcanzo a imaginar si cada líder religioso tuviera el poder de resucitar muertos, con total seguridad cobrarían una barbaridad, a Dios gracias no tienen dicho poder de hacerlo.

Cuesta creer que al día de hoy, esta noble y humilde práctica del “Diezmo” con el tiempo ya no es sinónimo de ayuda al más necesitado, por el contrario, es símbolo de algunos malos avivatos que autoproclamandose pastores y líderes religiosos se aprovechan de la religión, especialmente en el mundo cristiano sin eximir otras confesiones de fe que acuden a esta deplorable práctica del dinero fácil alimentando falsas esperanzas y engañando a sus fieles, pues lo verdaderamente importante aquí es que las arcas no estén vacías, los bolsillos estén llenos y el semblante ampliamente satisfecho a costillas de los más ingenuos.

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