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¿Quién no quiere ganarse la lotería? Conozco personas que llevan décadas comprando lotería semana a semana – se han ganado lo suyo, pero no lo suficiente o tal vez han malgastado sus ganancias, no sé, pero no han dejado de comprar su tiquete semanal. También conozco afortunados que en su primera o segunda compra han ganado


Nadie sabe cómo ni cuándo, por eso se llama azar. También sé de millonarias pérdidas, rachas buenas, rachas malas, ambiciones, locura, desenfreno y miseria a partir de la suerte. Así mismo conozco personas que jamás han apostado, ni siquiera en el bingo del colegio, algunos pudientes, otros muy pobres. Hay de todo. No podemos estigmatizar la suerte – sea buena o mala, ¿o sí?

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha querido seducir a la suerte, doblegarla del azar a su voluntad. Todos los intentos han fracasado, sigue siendo azar, sin embargo se han dilapidado fortunas enteras en tal empeño y aún hoy – en la era de la información, donde todo se sabe, hay millones incautos que caen en manos de estafadores, brujos y demás delincuentes por tal ambición.

El escritor estadounidense George Clason escribió hace casi un siglo unos pequeños folletos que pronto se convirtieron en un libro de ventas mundiales: “El hombre más rico de Babilonia”, donde describe en un ambiente de hace miles de años, y a manera de parábolas, ideas, fórmulas, estrategias y disciplinas, la forma de hacer una fortuna. Incluso le dedica un capítulo completo – La diosa de la fortuna - a la suerte. El señor Clason pronto vio multiplicados sus ingresos por la venta de su libro porque fue acogido por entidades financieras y de seguros para capacitar a su personal en el manejo del dinero, y de allí empezó a circular como llave mágica entre todo tipo de personas, instituciones y recomendaciones, hasta nuestros días.

Por supuesto que el libro tiene consejos muy interesantes – hay millones de testimonios sobre su efectividad, de hecho yo lo recomiendo mucho, pero no nos alejemos del tema de la suerte, escribe Clason en el mencionado capítulo: “¿Por qué pensamos que la diosa de la fortuna se interesaría por la
apuesta de cualquiera en una carrera de caballos? Yo la veo como una diosa de amor y de dignidad a la que le gusta ayudar a los necesitados y recompensar a los que lo merecen. No la busco en las salas de juego ni en las carreras donde se pierde más oro del que se gana, sino en otros lugares donde las acciones de los hombres son más valerosas y merecen recibir una recompensa.”

Y esos lugares son los lugares de trabajo, de estudio, de familia. ¿El secreto? ¡Trabajar! ¿Qué tiene que ver el estudio o la formación con la suerte? Que nos prepara para ver y reconocer las oportunidades que se presentan. Son tantos los desafortunados que no ganan a los dados, la baraja, la lotería o los caballos como los que dejan – simplemente, pasar las oportunidades que se les presentan para hacer buenos negocios, o de manera ignorante toman malas decisiones con su dinero. Con una buena preparación, las posibilidades de éxito aumentan.

No les adelanto más del libro para que lo disfruten, mejor les dejo esta frase:
“A los hombres de acción les sonríe la diosa de la fortuna”

mcp

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