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La sexualidad en Japón es muy distinta a como lo es en otro países asiáticos. No siempre hay uniones monogámicas, la prostitución es muy popular y la producción de contenidos para adultos es tan amplia y variada como extravagante

Bares de vibradores: El bar The Vibe Bar Wild One se ubica en el distrito de Shibuya en Tokio. La temática del bar es «ver, tocar y sentir» y en el mismo hay más de 300 vibradores, de los cuáles algunos pueden ser probados en el lugar. Cada persona tiene derecho, por 3000 yenes, a probar un vibrador durante un máximo de 90 minutos mientras disfrutan de sus tragos.

Competencia de orgasmos: Un reality show de televisión llamado Orgasm Wars muestra en la pantalla a dos hombres, uno homosexual y el otro «heterosexual». En cada episodio, los hombres compiten del siguiente modo: el hombre homosexual tiene 40 minutos para lograr que el «hombre heterosexual», en general una estrella porno, alcance el orgasmo.

Aceites con esencias especiales: La compañía Tamatoys, ubicada en el distrito Akihabara, en Tokio, es conocida por su amplia producción de aceites con esencias eróticas. Algunos de los perfumes más vendidos existentes desde el 2002 incluyen «axila de chica» y «orina de colegiala». A partir del 2012 la empresa incorporó nuevas esencias, tal como «el olor del ano de un chico».

Ese mismo año, lanzaron una linea de bragas con esencia a «hermana chica», disponibles en rosado, azúl, y verde, dónde cada color representa un estilo de hermana chica, desde afectiva hasta energética. Nuevos perfumes incluyen «período de colegiala» y «pollera de colegiala». 

Muñecas sexuales demasiado realistas: Las muñecas sexuales de Japón son de las más realistas y sofisticadas en términos de tecnología. Se las conoce como «dutch wives», no son inflables, están diseñadas con silicona de alta calidad, sus ojos y piel son demasiado realistas y tienen todas las articulaciones. Los creadoras garantizan que de comprar una, «no volverá a querer una novia real».

Clubes de fetiches: En Tokio se puede apreciar muchos lugares donde se da rienda suelta a los fetiches más disparatados, fantasías que probablemente se deben a una sociedad conservadora y homogénea.

Por extrañas que nos resulten, algunas fantasías son más comunes que otras, como la del juego con cuerdas (kikkou) o el comer sushi del cuerpo de una mujer desnuda (nyotaimori). Mientras que otros son sumamente extremos y problemáticos, como la inserción de anguilas en la vagina de una mujer (unagi) o tan extravagantes como un examen dental de una mujer totalmente vestida mientras es observada con gran interés por hombres (ha daisuki). 

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