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Los creadores de los perversos espectáculos de masas de la antigua Romahubieran dejado pálidos a los productores de los programas de televisión y de videojuegos más violentos


El parque infantil de la muerte

Los romanos diseñaron un subibaja, como los que hay en los parques infantiles, en el que una persona podía levantarse hasta una altura de 5 metros. Los condenados eran colocados en el balancín y luego se soltaban las fieras. El infortunado se impulsaba desesperadamente tan pronto tocaba tierra para no ser devorado. Se apostaba sobre quién viviría más tiempo.

Fieras en ascensor

Las fieras liberadas en el coliseo romano no salían de jaulas. La arena estaba llena de trampillas y los animales subían por ascensores desde las profundidades del terreno. Se necesitaban 8 hombres para girar el tronco de madera que movía los engranajes del ascensor. El de ascensorista no era un buen trabajo. Si el equipo no hacía las cosas bien y la fiera no salía, los operarios podían ser enviados a la arena junto con los condenados.

Combates de personas de talla baja

Las personas de talla baja eran buscadas en Roma para organizar combates entre pequeños en los coliseos. Igualmente, las personas con capacidades diferentes eran clasificadas según sus carencias corporales para programar peleas parejas.

 Animales exóticos

La primera jirafa que pisó suelo europeo fue llevada a Roma por Julio Césarcomo una de sus mascotas. César se aburrió de su animal juguete y se olvidó de la jirafa, que acabó en la arena del coliseo arrastrada por una cadena, ante las asombradas miradas de la multitud. Otros animales no europeos que se presentaron como atracción y como carne de sacrificio en circos y coliseos fueron elefantes, hipopótamos y rinocerontes.

Matanza de animales

El emperador Probus hizo plantar árboles en el Circo Máximo y lo lleno de animales herbívoros. Cuando el público estaba en las gradas en espera del espectáculo, fue invitado a entrar en el bosque para una jornada de caza. Mil ciervos, mil jabalíes y decenas de otras especies fueron cazados. Los cazadores tenían derecho a llevarse a casa las piezas cobradas. La popularidad de Probus debe haber subido unos 50 puntos.

Combates de mujeres

En Roma no solo hubo gladiadores; también había gladiadoras. El emperador Diocleciano era fan de los combates entre mujeres, quienes, a diferencia de los hombres, peleaban sin haber entrenado. Una variante era una especie de «batalla de los sexos»: mujeres de talla normal contra hombres de talla baja.

mcp

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