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El ser humano es conocido por actuar con crueldad contra sus enemigos en tiempos de guerra 


1. Crucifixión

Este método de tortura y de ejecución es uno de los más conocidos de la historia, en parte porque nuestro señor Jesucristo falleció en una cruz en el primer siglo de nuestra era. Esta práctica tan atroz era sobre todo llevada a cabo por los romanos: el preso era colocado en una gran cruz donde quedaba colgado hasta que fallecía, normalmente por falta de alimento o por las inclemencias climáticas. Aún en la actualidad se lleva cabo en varias naciones; debe erradicarse por completo.

2. La rueda tronadora

Seguro que en más de una película ambientada en el medievo han visto esta rueda tan atroz. Estuvo bastante extendida en todos los países europeos, que la consideraban una tortura muy efectiva para que los chivatos revelaran sus secretos. Los ejecutores colocaban al condenado en la rueda, que iba girando para desgracia de este último. Por si fuera poco un gran martillo iba golpeando todas las articulaciones del individuo, por lo que los pocos supervivientes quedaban minusválidos de por vida.

3. Destripamiento

Esta práctica es una de las más repugnantes, pero también de las más efectivas si queremos quitarle la vida a alguien. En nuestro cuerpo tenemos órganos, que hacen posibles todos nuestros procesos vitales; hemos de saber que si estos órganos son arrancados de nuestro cuerpo el dolor que sentimos es inmenso, eso era bien sabido por los verdugos. En países como Japón y Bélgica esto estaba muy extendido, sobre todo para los que estaban condenados por robo y adulterio.

4. Empalamiento

¿Habéis comido alguna vez una brocheta o un pincho moruno? Son deliciosos, pero si imaginamos que en vez de carne hay un humano muerto la cosa cambia bastante. ¿Ha oído hablar de Vlad el Empalador? Pues es el hombre que inspiró la leyenda del Conde Drácula. Este hombre se caracterizaba por empalar a sus enemigos; el condenado era obligado a sentarse sobre un poste de madera muy afilado. Acto seguido el poste era levantado y la víctima se deslizaba, falleciendo entre fuertes dolores.

5. Aplastado por elefantes

Estos animales son unos seres muy respetados, en parte por su tamaño y por su notable inteligencia. Pero 4000 años atrás las personas que estaban condenadas a muerte en Vietnam no podían ni verlos, ya que conocían su destino. Los verdugos colocaban una piedra en la cabeza de la víctima y lo tumbaban en el suelo; a continuación un elefante entrenado pisaba lentamente la cabeza de esa persona. ¡Menos mal que esta práctica ya se ha erradicado!

6. La hoguera

En la Edad Media, el método más popular para ejecutar a los herejes y a las brujas eran quemar a la gente en una hoguera. Si los ciudadanos veían que los verdugos estaban colocando madera y ramas en el suelo, ya sabían que a la mañana siguiente habría espectáculo en la plaza mayor. El condenado era atado a un palo mientras que un verdugo prendía fuego a varias ramas secas. El incendio se iba extendiendo hasta que las llamas consumían por completo a la víctima.

7. La Sierra

Normalmente la sierra es utilizada por carpinteros, pero varios siglos atrás esto no era así, sino que los ejecutores la manipulaban para hacer cosas atroces. Tanto los romanos como el tribunal de la Inquisición tenían predilección por este método tan original. La ejecución consistía en colocar a la víctima boca abajo con las piernas abiertas; después de esto dos personas comenzaban a cortar el cuerpo de la persona por la mitad. ¿Sabé qué es lo peor? La gente no moría hasta que le cortaban la cabeza por completo.

8. Colgado, arrastrado y descuartizado

En la época medieval inglesa, existía un método bastante cruel para ejecutar a los condenados a muerte. Un animal tan noble como el caballo era utilizado para este fin: el preso era atado a una tabla de madera mientras que un caballo lo arrastraba por terrenos llenos de rocas. Normalmente la gente fallecía durante el camino, sobre todo desmembrados; si sobrevivían se llevaban a la plaza mayor, donde eran descuartizados o ahorcados.

9. La muerte por mil cortes

La sola mención de este método tan atroz hace que muchos se pongan a temblar. En la China del primer milenio de nuestra era muy popular ejecutar a los ladrones y asesinos de este modo. ¿Cómo podían dormir los verdugos sabiendo lo que hacían a diario? Estas personas cogían un instrumento afilado y comenzaban a cortar partes del cuerpo del condenado. Después de varios cortes la víctima comenzaba a desangrarse y moría entre terribles sufrimientos.

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