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La moda tiene el poder de cambiar en el correr del tiempo y nunca estar estática, pero más allá de ella, determinadas prácticas están ligadas a cuestiones religiosas o sociales


Rechazo al bronceado

Desde la reina Elizabeth I hasta las mujeres de 1920, todas cuidaban de estar siempre muy blancas. Esto se debía a que el bronceado era mal visto. El color otorgado por el sol era para las personas trabajadoras que pasaban tiempo al aire libre y no de las mujeres de alta sociedad.

Las frentes altas eran moda

Para las reinas y mujeres nobles de la época medieval, las frentes altas eran geniales e incluso hacían lo posible para que se vieran más grandes. Si nos fijamos en la actualidad, esto ya no es así e incluso se intentan ocultar con flequillos.

Las curvas eran apreciadas

En la antigüedad no era mal visto que una mujer fuera algo obesa o excedida de peso, de hecho era algo bueno y saludable. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la entrada de las mujeres en otras actividades comenzó a verse bien que hicieran ejercicio y entrenaran. 

Los corsets

Una costumbre del siglo XIX fue el corset, que formaba la cintura de la mujerpara hacerla pequeña. Sin embargo, el daño a los órganos internos era evidente, así como el malestar.

El rostro pálido al extremo

Elizabeth I siempre quería lucir joven y hermosa, y para esto usaba un compuesto blanco a base de plomo que dejaba su rostro pálido. Si bien muchas mujeres copiaron la costumbre, es extremadamente tóxico y dañino. Las mujeres del siglo VI también se volvían pálidas, pero de otra manera: drenaban sangre de su cuerpo de forma controlada pero peligrosa.

Pelo rojo

También durante la época de Elizabeth, el pelo rojizo se puso de moda. Para que tomara ese color las mujeres usaban azufre y cártamo en su pelo o peluca, y las consecuencias eran los dolores de cabeza y sangrados nasales.